Robert Mapplethorpe, “Derrick Cross”, 1985 (Imagen de The Robert Mapplethorpe Foundation)

Las variadas tendencias sexuales del ser humano han ocupado desde antiguo un capítulo del arte. Bien conocidas son las cráteras griegas, las manifestaciones en el arte persa o en la cultura japonesa. Sin embargo, será en el siglo XX cuando realmente surja un uso de la creación artística como instrumento reivindicativo ante un sistema que ha “olvidado” incluir en sus políticas a un sector de la población mundial que se ha visto rechazado y juzgado por gran parte de la sociedad por motivo de su orientación sexual.

Peter Hujar, "Mario Montez Backstage", 1974. (Imagen The Peter Hujar Archive)
Peter Hujar, Mario Montez Backstage. 1974 (Imagen The peter Hujar archive)

Si ha habido un tema que ha interesado en los debates filosóficos y artísticos de la posmodernidad de la segunda mitad del siglo XX en occidente, ha sido aquel de la identidad, especialmente en torno a grupos minoritarios como los afroamericanos, las feministas y el colectivo LGTB, cuestionando una sociedad que giraba en torno al hombre blanco heterosexual.

Judith Butler, Foucault, Bourdieu o Derrida sentarán las bases en sus teorías filosóficas sobre la identidad, su construcción y su maleabilidad por influencia del entorno. El concepto de identidad es muy amplio, existen infinitas identidades: la identidad racial, de género, nacional, cultural, personal, social y todo aquello que podamos considerar como parte de nosotros mismos.

¿Y qué más propio de nosotros mismos que nuestra identidad sexual? ¿Cómo aceptar una sociedad que te reprime y cohíbe?  Lógicamente no se puede y el colectivo homosexual explotó tras las revueltas de Stonewall[1]. Estas circunstancias hicieron  repensar el imaginario de la virilidad comenzando la lucha por sus derechos marcando un antes y un después en el mundo del arte de temática homosexual. Aunque la creación artística no experimentó la gran repercusión que tuvo por ejemplo el feminismo, cuyas historias avanzan de forma casi paralela. De hecho, no existe un arte gay como tal, que presente unas características propias, sino que se trata de creaciones que ponen de manifiesto las vivencias y experiencias de la homosexualidad.

Robert Mapplethorpe, "Lisa Lyon", 1981. (Imagen del LACMA)
Robert Mapplethorpe, “Lisa Lyon”, 1981. (Imagen del LACMA)

En un primer momento, durante la década de los 70 se crea un arte alejado de las grandes instituciones con un público básicamente gay. No será hasta los 80 cuando aparezcan las primeras exposiciones y estudios sobre la homosexualidad, siendo las lesbianas las que den el primer paso por su proximidad al feminismo. Sin embargo, uno de los artistas por excelencia de los 80 será el fotógrafo Robert Mapplethorpe, en Nueva York y moviéndose en el mismo ambiente de artistas de la talla de Andy Warhol-que ocupa un papel fundamental en el travestismo-  realizó trabajos que han sido utilizados como símbolo de la cultura LGTB en su lucha por la igualdad y el reconocimiento. Mapplethorpe practica un arte elegante, de gran refinamiento técnico y muy polémico, especialmente el X portfolio centrado en escenas de sadomasoquismo y el Z portfolio sobre desnudos de afroamericanos. Esta temática homosexual de contenido erótico es lo que ha venido denominándose en el arte: homoerotismo, aunque aquí alcanza un alto voltaje. Cuerpos esculturales en composiciones equilibradas de belleza clásica que se contorsionan en actitudes fuertemente provocadoras en las que la línea que podría separar el erotismo de lo pornográfico se difumina hasta desparecer. Un culto freudiano al falo con reminiscencias ancestrales como promotor de fecundidad y símbolo de virilidad. Será la carne, el cuerpo como manifestación material de la identidad sexual y de género el que acapare gran parte del protagonismo.

Keith Haring, "Ignorance=fear", 1989 (Imagen de The Keith Haring Fondation)
Keith Haring, “Ignorance=fear”, 1989 (Imagen de The Keith Haring Fondation)

Mapplethorpe comparte fama de esta década con uno de los artistas más emblemáticos del movimiento LGTBQ, Keith Haring. Haring practica un arte procedente del graffiti, un estilo muy en consonancia con su posicionamiento activista ante las injusticias sufridas por homosexuales. Sus figuras de animales y personas bailando se convirtieron en uno de los referentes de la cultura pop de los 90 enviando un mensaje positivo y alegre de tolerancia, respeto y paz.Y es que, si la situación ya era complicada, los 80 se tiñeron de negro con la aparición del VIH, epidemia que se extendió como la pólvora y  al que le vieron la cara bien de cerca las personas homosexuales. La reacción en el arte fue una mayor visibilidad de la temática homosexual. La lucha contra el SIDA fue uno de los objetivos principales de algunos de los artistas del momento, en concreto Mapplethorpe y Haring crearon una fundación para recaudar fondos para la investigación de la enfermedad. Enfermedad que también acabaría con sus vidas.

En 1989 Haring durante un viaje a Barcelona realizó un mural en el barrio del Raval, en una plaza en la que era frecuente encontrar restos de jeringuillas, y que finalmente desaparecería como obra efímera que fue concebida pero que, sin embargo, podemos seguir viendo gracias a un calco que realizo el MACBA para su reproducción a tamaño real.

Keith Haring, "Todos juntos podemos para el sida", Barcelona, 1989. (Imagen del MACBA)Keith Haring, “Todos juntos podemos parar el sida”, Barcelona, 1989. (Imagen del MACBA)

El problema social del sida evidenció una homofobia, aparentemente imperceptible, pero existente, lo que supuso en los 90 una reactivación de la actitud crítica y más militante de la comunidad gay[2]. También aparece la sensibilidad queer, que podríamos definir como todo aquello que se sale de lo heteronormativo y que está muy presente en trabajos de artistas como Cabello/Carceller, poniendo en cuestión toda atribución identitaria impuesta en razón del sexo biológico. Como en “Bollos” (1996), vídeo en el que las artistas, que a su vez son pareja, se comen dos bambas de nata estableciendo una analogía entre una palabra con origen despectivo – como también lo era la palabra queer- y la acción de engullirla.

Gran Fury, "Kissing doesn't kill, greed and indiference do", 1989
Gran Fury, “Kissing doesn’t kill, greed and indiference do”, 1989

Los  colectivos Gran Fury y Dyke Action Machine son dos de los grandes activistas contra la discriminación. A través de sus carteles de corte publicitario, con imágenes directas y mensajes claros y rotundos dirigidos a las grandes masas siguiendo estrategias de marketing con toques satíricos.

Hay que destacar el gusto de los artistas que desarrollan un temática gay por la utilización de la fotografía como medio creativo, Arthur Tress, Peter Hujal, George Dureau o David Wojnarowicz son algunos ejemplos. El valor estético adquiere gran peso, fotografías en blanco y negro para mitigar la crudeza de las imágenes de los cuerpos desnudos.

Arthur Tress, 1970-1980
Arthur Tress, 1970-1980

Finalizaremos mencionando a un de los primeros promotores del arte de temática gay, el Leslie-Lohman Museum of Gay and Lesbian Art de Nueva York a través de cuyas obras se puede apreciar los diferentes enfoques y formas de abordar este tema con una selección de los artistas más importantes ante los que es difícil mantenerse impasible… y aviso: veréis mucho bigote y ¡muy obsceno!

[1] Para más referencias leer el artículo “Historia del orgullo” de Pedro Aguado, en el Bigote Obsceno.

[2] Martínez Oliva, J.,  El desaliento del guerrero, 2005

Técnica de museos del Ministerio de Cultura e historiadora del arte.

Una obra de arte en la que viviría En el Siddhartha de Herman Hesse

Bigote preferido el del Capitán Garfio

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