Ayudante de dirección de los más reconocidos dramaturgos de la escena contemporánea, Yaiza Ramos se pone el listón más alto estrenándose como dramaturga con Amor fati o cómo llegué a operarme de un glaucoma. Aunque se trata de autoficción lo hace de una manera, sincera, honesta y muy valiente apostando por un texto bastante personal que además ya viene avalado como ganador del Certamen Francisco Nieva 2017. Así que si la cosa va de hablar de una enfermedad silenciosa yo espero que ella haga mucho ruido con este texto que ya he podido leer y del que no puedo negar que me ha atrapado y ya estoy deseando verlo puesto en escena. 

¿Cuándo?: Los días 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre en DT Espacio escénico. 

HAS HECHO AYUDANTÍA DE DIRECCIÓN CON LOS DIRECTORES MÁS RECONOCIDOS DE LA ESCENA CONTEMPORÁNEA, ¿CON CUÁL TE INICIASTE?

Empecé con Marta Buchaca porque vio una puesta en escena que hice en mi universidad de Plastilina, a los meses me llama y me propone trabajar con ella como ayudante de dirección. Para mí fue muy apasionante ser su mano derecha y un gran descubrimiento entender cómo ella como autora-directora tenía todas las armas para responder ante el equipo. El proyecto de Las niñas no deberían jugar al fútbol fue un gran aprendizaje para entender cómo tenía que actuar una directora en un montaje. También he trabajado con La Virgueria companyia en Barcelona con un texto de Marc Artigau. Lo cierto es que con esta companyia, a la que conozco desde sus inicios en 2009, comparto muchos de sus ideales y referencias del hecho escénico y de cómo abordar un montaje.

PRIMERA DRAMATURGIA EN LA QUE ASUMES LA RESPONSABILIDAD DE DIRIGIRLA, ¿NO CREES QUE PUEDA CONVERTIRSE EN UN HANDICAP?

Me planteé que alguien la dirigiera pero me iba un poco en contra el tiempo porque yo la escribí con la condición de ponerla en pie lo antes posible. Probablemente, si hubiese tenido que meterme en el entramado de buscar producción y/o co-producción -en el que estoy inmersa con otros proyectos que, se postergan hasta la saciedad- Amor Fati o cómo llegué a operarme de glaucoma no hubiese visto nunca la luz.

También es verdad que esta función la acabo dirigiendo yo porque me considero más directora que dramaturga y creo que con todas las ayudantías de dirección que llevo a las espaldas algo bueno podía salir. Además, el texto está escrito con muy pocas pistas hacia la dirección y creo que eso denota que yo ya tenía las imágenes creadas en mi cabeza sin necesidad de relatarlas.

¿POR QUÉ TOMAS LA DECISIÓN DE EMBARCARTE CON UN TEXTO TAN PERSONAL?

A finales de 2016, en una de mis revisiones bianuales de glaucoma, me amenazan con operarme porque mi enfermedad va progresando y no la pueden estabilizar. Me aconsejan volver a los cuatro meses para ver en qué estado estoy y decidir definitivamente si entrar o no en quirófano. Así que me pasé cuatro meses horrorizada pensando en que me iban a operar. Imagínate, que yo veo una aguja y me voy corriendo. Por suerte, no me operaron porque me pudieron controlar la enfermedad pero durante ese periodo de tiempo pensé demasiado y empecé a conectar distintas características del glaucoma con mis relaciones personales. Durante una noche que no podía dormir, acabé escribiendo una nota en mi móvil que ahora es una de las frases de la función “Deseo que el dolor de una pérdida sea igual de silencioso que un glaucoma congénito”.

HASTA EL MOMENTO ¿QUÉ HAS CONSEGUIDO DURANTE EL PROCESO DE CREACIÓN DEL MONTAJE?

Lo que ha conseguido el proceso es lo mismo que quiere la protagonista, porque esto no deja de ser autoficción: ella quiere “decir en voz alta todos estos datos emocionales”, verbalizarlo para poder entender lo que le sucede con una enfermedad considerada la segunda causa de ceguera en el mundo y cómo se ha desvirtuado la relación tan idílica de sus padres.

¿ME LO PARECE A MÍ O EL GLAUCOMA SE HA CONVERTIDO EN UNA EXCUSA PARA HABLAR DE OTRAS MUCHAS COSAS?

Todo parte de intentar relacionar el glaucoma, que es una enfermedad que no duele, que no la sientes y que la denominan como silenciosa. Creo que el motor de esta función es querer conectar esa falta de dolor con etapas de tu vida que producen demasiado dolor como, por ejemplo, con la separación de mis padres porque ahora ya no quieren ni verse, ni encontrarse…de ahí que juegue a que no quieren encontrarse en escena. En realidad es una excusa para poder madurar, para que ella (yo) se de cuenta de todo lo que le ocurre y para que pueda aceptarse. En definitiva, dar valor al título:  Amor fati que es un concepto de Nietzsche que te invita a aceptar y querer tu destino sin idealizarlo y ni rechazarlo.

AMOR FATI

HÁBLAME DE LA ESTRUCTURA QUE ESCOGISTE PARA ESCRIBIR EL TEXTO Y LA NECESIDAD DE DESCRIBIR COSAS APARENTEMENTE COTIDIANAS.

Soy una persona que necesita entenderlo todo y si me dices una palabra que no entiendo estaré todo el día con el runrún hasta saber su significado. Creo que la construcción del texto refleja la personalidad del personaje de Yaiza, que es la adolescente que a mí me hubiese gustado ser y que me copia un rasgo de “quiero entenderlo todo” y añade una madurez que yo no tenía ni de lejos. Con esos principales componentes, esta niña casi adulta necesita definir su mundo para tratar de entender su historia. El humor de esta pieza creo que se encuentra en cómo ella, a partir de su peculiar visión, explica algunos momentos aparentemente cotidianos y a los que ella les da tal trascendencia como para relacionarlos como una causa de un glaucoma congénito.

¿POR QUÉ LA ELECCIÓN DE ESTE REPARTO Y ESTE EQUIPO?

Lo bueno de esta función es que todo el equipo tiene algún tipo de relación conmigo. La mayoría son amigos y tienen una vinculación emocional conmigo y casi todos saben de lo que estoy hablando. Eso te ahorra explicaciones. A Cristina Bertol (Yaiza) la conozco desde que estoy en la universidad, ella ha vivido la separación de mis padres o mis dudas sobre si regresar o no a Madrid. También está Horten Soler (Madre) que fue mi profesora en la universidad impartiendo una asignatura que me influyó mucho. A Montse Gabriel (Brigitte) la conzco de los lares teatrales y hemos llegado hasta a vivir juntas. Tenemos casi una relación de hermanas y nos trajo a  Josep María Riera (Padre) con el que estamos agustísimo. Mi pretensión era que fuera gente que me conociera pero además son muy buenos actores con capacidad para proponer ideas. El equipo lo completan Nacho Rodríguez con el diseño de luces y sonido; Nacho Nacha con la escenografía y el vestuario; Inès López Carrasco con la coreografía; Elena Lara-Cortés como ayudante de producción y Hugo Álvarez Domínguez encargado de la prensa y la comunicación.

FichaTécnica_Amor Fati

ESTE MES NUESTRO MONOGRÁFICO LO DEDICAMOS A MÉXICO, ¿PODRÍAS DESVELARNOS TUS REFERENTES CULTURALES?

Sinceramente, he tenido que documentarme para estar a la altura de estas preguntas relacionadas con México. Por suerte, Ernesto Antonio Zarco (mexicano y especialista en estudios de género) me ha orientado acerca de la situación de la mujer artista en la historia de su país. Es cierto que todo el mundo recuerda -por suerte- a Frida Kahlo y que sus formas de contarnos sus intimidades con Diego nos haya afectado a las que pretendemos retratar nuestras vivencias desde la ficción pero, por supuesto, no hay que olvidar como principal referente a Sor Juana Inés de la Cruz (poetisa del siglo XVII) que dejó un legado feminista muy importante seguido por Rosario Castellanos.

¿CREES QUE EN MÉXICO EL OFICIO DE LA MUJER EN LAS ARTES ESCÉNICAS TIENE MAYOR VISIBILIDAD QUE EL QUE TIENEN LAS PROFESIONALES ESPAÑOLAS DEL MISMO ÁREA?

Creo que el panorama es tan desolador como aquí. Es cierto que existen programas de becas dirigidos exclusivamente a mujeres pero no consiguen deshacerse de ese techo de cristal -de hormigón como bien me dijo una vez Portacelli-. En cuanto al arte, creo que las medidas que se toman son parecidas a las que tenemos en España y que se llevan a cabo para que ciertas instituciones tengan una imagen y puedan “hacerse la foto” pero lo cierto es que no se profundiza en el trabajo de las mujeres. Muchas veces se programa a mujeres por cumplir con unas cuotas (otras ni eso) pero no se suelen producir o programar funciones con una perspectiva crítica hacia la problemática de género. Eso lo decimos aquí (la plataforma Dona’m Escena nos lo hace llegar con reseñas y gráficos contados al detalle) y lo cuenta Karen Cordero, curadora y maestra de la Universidad Iberoamericana. Al final, el mundo es patriarcal. ¿Por qué no lo iba ser el arte en cualquier lugar del mundo?

Social Media Manager y gestora cultural en proyectos de escénicas. También es redactora en Revista GodOff.

Una obra en la que me quedaría a vivir En los garabatos sin destino de Joseph Beuys

Bigote preferido Frida Kahlo

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