VIAJE POR MARRUECOS CON JEAN POTOCKI

Desde la nobleza polaca del siglo XVIII, el autor de Viaje al Imperio de Marruecos, nos ayuda a ver un fragmento de la historia tal y como se vivió en su momento. La propuesta de Jan o Jean Potocki es un diario de viaje donde detalla su día a día recorriendo un lugar desconocido, pero a la vez familiar.

«Una obra, cualquiera que sea, no es más que una gota de agua en el torrente de opiniones que impulsan las acciones de los hombres y de los pueblos; pero cuando los escritores aúnan sus esfuerzos apenas fracasan en dirigir su curso».

El conde Potocki era un viajero empedernido y, tras su paso por España, vio reflejadas en Marruecos muchas de las imágenes que le habían enamorado en Andalucía. No pudo evitar asombrarse del parecido de estas dos tierras. Llegó a afirmar que geográficamente debieron estar unidas por la Atlántida. El autor nos hace ver en ese aspecto que las fronteras son una cuestión de perspectiva.

Por otro lado, el texto fue escrito en 1791 y debemos tenerlo en cuenta a la hora de abrir la mente hacia ciertas expresiones que hoy pueden resultar chocantes o incluso ofensivas. La forma de diferenciar a las personas por su color de piel o su religión es contundente y, pese a que no tiene una intención despectiva, es extraño leer ese tipo de trato con normalidad en el siglo xxi. Jan Potocki nos da a conocer también a las mujeres del lugar y presta mucha atención a su vestimenta. Viaja conociendo esclavos y eunucos, pero es un invitado noble que suele hospedarse y entablar relación con personas influyentes.

En Viaje al Imperio de Marruecos no solo encontramos una excursión detallada entre nómadas o varios días de comercio, también descubrimos costumbres sociales e incluso pequeños cuentos populares que le relatan durante su estancia. Me resultó especialmente curioso saber que para ciertas personas llamar a alguien «español» era un insulto muy grave y para Potocki era algo completamente incomprensible dadas las similitudes que había apreciado como turista.

«Diré cosas aquí que parecerán inverosímiles a esa parte numerosa de lectores a quienes les gusta más negar que verificar, porque esto último es ciertamente mucho más cómodo y da con poco gasto un aire filosófico y superior a esos espíritus limitados que, después de investigaciones exactas, creen haber reunido las condiciones necesarias para la certeza».

2 Potocki Marruecos

Desde su desembarco en Túnez en julio, hasta su regreso a España en septiembre, Jan Potocki realiza esta crónica de sus experiencias con afán de historiador políglota, etnógrafo, científico divulgador… Porque no deberíamos conformarnos con saber solo algunos datos históricos o disfrutar de una novela, en ocasiones es mejor sumergirse por completo al lado de un profesional que siente la pasión de la cultura corriendo por sus venas.

Para terminar, Jan Potocki nos transmite un relato oriental conocido como El viaje de Hafez que nos ofrece en una frase el significado perfecto de una travesía: «Si viajo ahora no solo es para distraerme, sino para añadir el conocimiento de los hombres a los conocimientos que he tomado de los libros».

Este escritor polifacético recorrió medio mundo antes de poner fin a su vida en 1815. Como anécdota histórica diré que su forma de marcharse fue muy peculiar, a la par que costosa: pulió el asidero de la tetera de plata barroca de su madre e hizo que un sacerdote le diera al objeto su bendición antes de usarlo contra su propia cabeza. No todos los viajeros terminamos nuestro camino del mismo modo y no creo que Potocki nos ofrezca un ejemplo de dónde desembarcar finalmente. Lo que sí nos enseña es a llegar a un lugar dispuestos a empaparnos de su cultura y su modo de vida.

«Cada uno tiene una felicidad distinta de la de los demás; la felicidad de la ambición consiste en no estar nunca contento y como decía el derviche Saadi, los ojos de la ambición no pueden cerrarse más que con tierra».

Ángela Pacheco
Ángela es bibliófila por naturaleza y por formación, conoce todo lo que rodea al mundo del libro, desde la portada hasta el punto final. Seguro que el libro que tienes entre manos ya ha pasado por las suyas. La música, el cine y el turismo se cruzan también en su universo interior dando forma a una visión muy particular de todo lo que lee.
Ha dicho que está decidida a ganarse la vida con su pasión, el mundo de las letras. Aceptamos donaciones para ayudarla. Ya sabes a quién acudir si necesitas un corrector especializado o una aprendiz de escritora.
Me gusta el cine más bizarro de serie z, las descripciones apasionadas en las páginas de cualquier libro, Gustav Klimt y la lluvia, sobre todo... la lluvia.
No me gusta la estupidez humana y vivir en un mundo donde lo que se nos enseña de pequeños no se respeta de mayores (compartir, respetar los turnos de palabra...).
Pasaría una noche en vela con Ed Sheeran, Ray Bradbury y con el líder de una secta o institución religiosa con el que poder discutir pacíficamente.
Una obra en la que me quedaría a vivir La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, podría pasarme la vida recorriendo los pasillos del Cementerio de los libros olvidados.
Bigote preferido El de Davy Jones del Holandés Errante y, sin lugar a dudas, todos los que participan cada año en el movimiento Movember.

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