UN BALNEARIO DE DOS MIL AÑOS

Dos milenios de historia han configurado este hito maravilloso de Lugo como uno de los balnearios más longevos del mundo. Este enclave paradisíaco en el cauce del Miño guarda desde tiempos romanos un lugar donde la gente ha ido a curarse con sus aguas sulfurosas de extraño olor. Con motivo de la presentación de un libro sobre su rico patrimonio, os contamos su historia, mejor conocida gracias a las investigaciones más punteras.

Toda la historia en sus aguas                                                            

La presencia humana en este lugar se remonta al menos a la Edad del Hierro, ya que por entonces se identifica un asentamiento estable de pobladores. Desde la historia más temprana el lugar aparece como un hito del paisaje y un sitio de parada. Un dato sobresale por encima de todas las curiosidades históricas de este balneario: en tiempos romanos ya se situaron unas termas romanas en su misma ubicación actual. Y no sólo eso, sino que su presencia configuró la dirección del camino que llevaba hacia Lucus Agusti (Lugo); de lo que podríamos deducir que había viajeros que emprendían camino para bañarse en este lugar de diferentes puntos de Hispania. Las últimas excavaciones han revelado que el complejo termal romano era mucho más grande de lo que se suponía, ya que han aparecido nuevas estructuras en las que se observa un complejo doble, superior al trazado en un principio.

Con el paso del tiempo el balneario se iría adaptando a las peculiaridades de cada época. Con la llegada del cristianismo se consagrarán ciertos lugares. Más tarde el auge de las supersticiones en la Alta Edad Media traerá la pena caldaria para los acusados de ciertas herejías y delitos, como revelan algunos testimonios. En un tiempo más avanzado, cuando el Camino de Santiago cobra un protagonismo crucial en la Cristiandad el balneario es mencionado en los relatos de peregrinos europeos que llegan hasta allí.

termas

A lo largo de los siglos el balneario fue cambiando de manos, públicas y privadas, quedó en manos del obispado, fue expropiado varias veces, hasta que en el siglo XIX ya como Casa de Baños, quedó en manos de particulares y resucitó su importancia. A finales de este siglo y principios del XX, época dorada de los balnearios, el de Lugo se convirtió en un referente en el que se daban cita escritores, militares, artistas y afamados burgueses. Atravesando las convulsiones del siglo XX el balneario ha llegado a nuestros días en pleno rendimiento.

El libro: 2000 años de historia

No solo de historia, sino de la composición de sus aguas con olor a azufre, de la peculiar fauna y flora que se genera a su alrededor, el paisaje y todo el conjunto patrimonial que forma, habla el libro que se ha publicado con motivo de su doble milenario y las últimas investigaciones. Editado por J. Mario Crescente y Silvia González Soutelo, cuenta con la participación de más treinta especialistas que tratan todas las cuestiones científicas y culturales que rodean a este lugar: su contexto natural, clima, geología, historia, caminería, leyendística, arqueología, gestión patrimonial, conservación, arquitectura, reproducción 3D y modelo turístico.

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Es poco habitual esta reunión de contenidos tan diversos y prágmáticos en un libro que puede servir tanto al gestor de balnearios como al arqueólogo, pero especialmente y sobre todo, al gestor de patrimonio histórico. Porque este sitio es un perfecto ejemplo de cómo ejecutar una buena conservación del patrimonio que esté en sintonía con su oferta turística. Conservar las huellas de lo antigüo sin recortar sus oportunidades futuras, hacer que un bien cultural se convierta en fuente de ingresos económicos tanto cómo de conocimiento científico. Ese es uno de los grandes problemas que afronta el patrimonio de nuestro país, tan cuantioso y original como desprotegido y olvidado. Acciones como la publicación de este libro y el mantenimiento de este balneario histórico suponen no sólo un modelo de buenas prácticas, sino una oportunidad para remover la curiosidad de los visitantes y hacerles pensar que hace dos mil años los habitantes de Lucus Augusti se bañaban en las mismas aguas que ellos para aliviar sus males.

Pedro Aguado González
Pedro es historiador y amante de la música y la literatura. Analiza el pasado como una gran Wikipedia de experiencias humanas. Le atraen un sinfín de géneros musicales y pasa horas buceando en el proceloso mundo virtual descubriendo grupos, canciones e historias. Ha participado en blogs y experiencias en red como Cronoviajeros. Nació en Móstoles y se enorgullece de ello. No nos atrevemos a decir más.
Me gusta Las canciones de Antonio Vega, los cuentos de Borges y las culturas antiguas
No me gusta Lo que se crea solo para vender, el hip-hop y la economía
Pasaría una noche en vela con Sabina, Alaska, Leonor Watling, Pucho, Almodóvar y Jesús Ordovás, todos a la vez encerrados en un garito.
Una obra en la que me quedaría a vivir Blade Runner de Ridley Scott
Bigote preferido Freddy Mercury
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