SEXO, DROGAS Y MÚSICA INDIE

La música es una tentación por sí misma, una huida para días terribles, un camino a un estado mental más profundo o más ligero, es un ascensor emocional que necesitamos para sobrevivir. Hay gente que no oye música, hay películas sin canciones y viajes sin banda sonora. Pero no nos engañemos, así no se puede vivir. Oír música es como tener sexo, comer chocolate en cantidades ingentes, emborracharse o mirar furtivamente a la gente que nos atrae. Os presento siete deseos ocultos  y siete canciones para desatar vuestras tentaciones y traspasar la línea.

UNA RELACIÓN PROHIBIDA

Bien, no hablo de ser infiel, sino de tener sexo (o incluso amor)  con una persona que en el juego de relaciones sociales sea más complicado, como tu jefe, el ex de tu amiga o el inquilino de tu piso. Ese ingrediente de “es algo socialmente prohibido” nos incita aún más, incluso en el “liberado” siglo XXI. Esta canción de Bon Iver, Blood bank,  de una delicadeza extrema, habla de eso.

HUIR

Fugarse de la propia vida es un sueño más recurrente del que creemos en muchas personas, reencarnar a Thelma & Louise y dejarlo todo atrás, sin detenerse a contemplar las consecuencias. Cuando uno está preso de un trabajo, una relación o una rutina, es más fácil que surja la necesidad de romper con todo, irse de mochilero, a vivir a Nueva Zelanda o a una comuna hippy en Ibiza. Os pongo la canción “Drive it like you stole it” de la película Sing Street, estrenada hace un mes, un film ochentero en el que un adolescente de Dublín intenta escapar de un opresivo colegio religioso  creando una banda y grabando videoclips.

TOMAR SUSTANCIAS QUE NO DEBERÍAS

Bien, la droga es peligrosa, y no voy a hacer apología de ella (aunque  un alto porcentaje de nuestra sociedad consuma alcohol o tabaco con mucha frecuencia). Sin embargo tengamos en cuenta que  los  medicamentos también son drogas, que ciertos alimentos y plantas lo son, que algunas culturas los emplean en rituales religiosos, y que en la prehistoria su uso suponía  el acceso al otro lado. Desde que estudié antropología no tengo tan clara esa distinción de qué debes tomar y qué no. Para ejemplo traigo esta canción del último disco de Señor Chinarro, que me lleva a pensar sobre el gran tabú que supone todo.

MANIFESTAR EN PÚBLICO TUS PLACERES CULPABLES

¿Qué quiere decir esto? Bien, depende mucho de  tu círculo, pero se basa en lo que escuchas en Spotify cuando pones la sesión privada o lo que borras del historial de búsquedas de Google. En música, si te mueves en un ambiente de tough guys quizás  sea escuchar a Fangoria, si te mueves en un ambiente intelectual sea Juan Magán. Como dicen Leon Benavente en esta canción “Quiero ser liberal. Quiero dar y recibir. Quiero ser occidental. Quiero ser Norma Jean”.

COMENZAR UNA NUEVA RELIGIÓN O LA ÚLTIMA REVOLUCIÓN PROLETARIA

Esto no sé si es tanto una tentación como una  quimera personal. Motivos, sobra decir, no nos faltan, estamos en crisis, somos hijos de la precariedad (les paso mi CV por si tienen alguna duda), y la situación no mejora pese a los datos falseados del gobierno o la pseudoprensa. La sociedad, con toda su violencia y su absolutismo, da miedo. Igual es hora de comenzar otra cosa, como Los hijos de Johnny Cash, de LA M.O.D.A.

GRITARLE A ALGUIEN TUS PENSAMIENTOS REALES

He elegido Opinión de mierda, de Los Punsetes, estuve a punto de incluir Iros todos a tomar por culo de Extremoduro pero esta me parecía más contemporánea. En esta tentación cabe el jefe, un familiar, o si me apuráis el Congreso de los Diputados en su conjunto. “Que no pase un día sin que des tu opinión de mierda, la gente está buscando en Internet tu opinión de mierda”. Por raro que parezca, dicho así, parece pura poesía.

ESCRIBIR ALGO POCO APROPIADO

Bien, llego hasta aquí dudando de mis propios actos. Con un dedo tembloroso me paro frente al botón de Publicar, pensando qué imagen perversa estoy ofreciendo desde mi púlpito virtual. Por otro lado, me atrae sin frenos la posibilidad de que tenga éxito, de que un puñado de gente lea esto, y alguno reaccione, le guste y poder abrir otro camino en mis post, más sincero, menos meditado. Me atrae la posibilidad de exponerme, de que todo el mundo vea algo más sucio, más real, menos decente. Dudo. Pero acabo apretando el botón, la tentación es más fuerte.

Pedro Aguado González
Pedro es historiador, escritor y gestor cultural. Le atraen un sinfín de géneros musicales y pasa horas buceando en el proceloso mundo virtual descubriendo grupos, canciones e historias. Ha participado en webs como Cronoviajeros o QueAprendemosHoy. Colecciona instrumentos musicales, viajes extraños y enemigos imaginarios.
Me gusta Las canciones de Antonio Vega, los cuentos de Borges y las culturas antiguas
No me gusta Lo que se crea solo para vender, el hip-hop y la economía
Pasaría una noche en vela con Sabina, Alaska, Leonor Watling, Pucho, Almodóvar y Jesús Ordovás, todos a la vez encerrados en un garito.
Una obra en la que me quedaría a vivir Blade Runner de Ridley Scott
Bigote preferido Freddy Mercury
https://twitter.com/PedroDesierto

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