PREPARANDO LA FIESTA DEL CINE ESPAÑOL

Reguera, Sorogoyen y Trueba. Son tres las películas españolas que vi en la 64 edición del Festival de cine de San Sebastián. Por un problema de agenda no pude asistir a la proyección de El hombre de las mil caras pero todo el mundo me dijo que está soberbia y que Eduard Fernández nos regala otra interpretación brillante. Yo, por mi parte, daré mi opinión sobre María y los demás, que se presentó en Nuev@s Director@s, y Que Dios nos perdone y La Reconquista de la Sección Oficial.

            María y los demás: La primera película de Nely Reguera es un dramedia (creo que este concepto se utiliza solo para la televisión pero me parece pertinente usarlo aquí) sobre la familia y los denominados adolestreinta. El film se centra en María (maravillosa Bárbara Lennie) que ha dedicado buena parte de sus últimos años a cuidar de su padre, enfermo de cáncer. Cuando él sale del hospital y decide hacer una comida familiar donde poder presentar a su enfermera-novia, el mundo de María se derrumba. A partir de ese momento asistimos a un festival de todo lo que ocurre en las mejores familias: reproches, celos, indirectas, aderezado con un toque de vergüenza ajena que convierten a Barbara Lennie en la Greta Gerwig española. Se observa bastante madurez en la novel Reguera, que deliberadamente elimina de su personaje principal, para describir el mundo donde vivimos las personas que hemos superado los 30 y aún no hemos encontrado el rumbo no por decisión personal sino por imposición del sistema.

            Que Dios nos perdone: Madrid, verano del 2011. 15M y la juventud del Papa. Los policías Velarde y Alfaro se encuentran con un asesino en serie que además de matar a sus víctimas, las viola. Con el agravante de que todas ellas son ancianas. La nueva película de Rodrigo Sorogoyen, que gratamente nos sorprendió en el Festival de Málaga de hace unos años con su film Stockholm, nos acerca una visión de la violencia contemporánea. En la rueda de prensa el director definió su film como un thriller de personajes. Y es por eso que se apoya en dos actores excepcionales: Antonio De la Torre y Roberto Álamo. Últimamente todos los personajes de Antonio se parecen, son sombríos, callados y solitarios, sin embargo, los guionistas, han decidido darle un plus para su lucimiento: es tartamudo. En el caso de Roberto su interpretación roza la perfección como ese policía violento, pero en el fondo humano. Me recuerda mucho a su personaje de la obra de teatro Lluvia constante, pero aquí nos regala más matices (su amor por el perro, su relación con su hijo pequeño, el cigarrillo compartido con su hija) que lo hacen entrañable. La película se va moviendo en un tono entre Seven y El secreto de sus ojos. Con un guión brillante (diálogos muy bien elaborados y hasta falso climax incluido) y una dirección sobria (que nos muestra un centro de Madrid sucio, marginal, asfixiante y claustrofóbico) el film se convierte en el thriller español del año que debería cosechar muchos premios tanto aquí en Donosti como en los Goya del año que viene.

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            La reconquista: Jonás Trueba destaca en la sección oficial por ser uno de los pocos directores que dejó a un lado la violencia y se centró en los “afectos especiales”. La película nos muestra el reencuentro de Olmo y Manuela quince años después de su ruptura. Acompañamos a sus personajes en esas dos etapas de la vida donde en un primer momento se sueña con un amor idílico y luego nos enfrentamos a una realidad completamente diferente. El director aborda la crisis generacional de los treintañeros, igual que María y los demás, pero lo hace desde la nostalgia y el paso del tiempo. Podemos encontrar guiños a la nouvelle vague (esos árboles que tanto le gustan a Rohmer), a Nanni Moretti (el viaje en moto de Francesco Carril), a Stockholm de Sorogoyen (el piso donde viven los personajes de Francesco y Aura Garrido, la propia Aura y un cuadro de Stockholm que se ve al fondo de la habitación), y algún que otro cameo como el de Vito Sanz en el bar, que van a deleitar a los incondicionales de su cine. La música de la película, que juega un papel igual de importante que el de los actores, está compuesta e interpretada por el artista donostiarra Rafael Berrio. No voy a despedirme de este post sin hacer mención a las actuaciones de Aura Garrido que le imprime la profesionalidad y madurez que necesita el personaje de Clara y a la Manuela adolescente, Candela Recio, a quien le auguro un futuro prometedor tanto en cine como en teatro. El resto del elenco no debe ofenderse puesto que están a la altura pero el trabajo de estas dos actrices me encandiló.

 Este año el festival ha querido orientar su mirada sobre los distintos tipos de violencia, de hecho, preparó una sección especial con el nombre The act of killing, por lo que no me extrañaría nada que los galardonados fueran aquellos que se escaparon de esta realidad. Como bien dijo Jonás en la rueda de prensa: “la gente se escandaliza cuando mis personajes hablan de libros pero toman como algo normal que en una cena alguien de repente saque un arma y mate a ocho personas”. Igual este año lo normal es la eterna inmadurez, el amor y la nostalgia.

Lucas Cavallo
Este porteño de raíces hispano-argentinas ha viajado a todas partes, ha visto todas las películas y guarda en su archivo cerebral la mayor cantidad jamás conocida de actores, actrices directores y películas. Sus pasiones abarcan desde los Beatles a los bares de Madrid, pasando por la pintura de Hopper.
Ha prometido hacer un enorme esfuerzo por no psicoanalizar ni ligar con nadie.
Me gusta Roberto Bolaño, Woody Allen y la tortilla (tortisha dijo)
No me gusta Las pipas, cómo juega la selección argentina y el PP
Pasaría una noche en vela con Felipe VI, se le daba bien en las olimpiadas
Una obra de arte en la que viviría en Psicosis
Bigote preferido El del pibe Valderrama, y el bigote con calva del Tato Abadía

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