PASIONES MUTANTES

La pasión, según nuestra queridísima RAE, puede ser una cuestión de entrega o un acto de padecer (como la pasión de Cristo). Dedicar tu vida a la música puede ser en los tiempos que se juegan hoy en día una locura de románticos, que un grupo sobreviva a los primeros años es un acto de heroísmo, pero que una banda alcance los veinte años de vida y pueda celebrarlos como Niños mutantes es toda una muestra de pasión. Pasión mutante.

Los orígenes de la mutación

 A mediados de los noventa surge en la escena granadina de salas universitarias un trío de músicos que comienzan a tocar juntos (¿os suena la historia a la de otro grupo  indie del suelo patrio?), grabar sus propias maquetas y enviarlas directamente y sin ningún reparo a los medios más conocidos de la música independiente: Rockdelux, Subterfuge, Mondosonoro… La idea funciona, y poquito a poco estos niños comienzan a construirse un hueco en el pop alternativo con una sonoridad cercana al folk.  De esta época temprana rescatamos El sonido de mi corazón. 

Jesús Ordovás toma  una de sus canciones como sintonía de Diario pop, y progresivamente comienzan a moverse en los circuitos de festivales y a tocar en grandes carteles. De a poco se volvieron un poco oscuros y luego introdujeron en su música el mundo electrónico, aunque algo tamizado. En ellos siempre ha pervivido un sentimiento folk y cierta soledad en las letras que nunca desaparece. Para muestra, un botón (de desesperación). Dicen en Las horas perdidas:

Todo lo que hice fue una tontería

tan grande que llegué a creer en la astrología

y en la fuerza del movimiento de estrellas en el firmamento,

en las cuchillas de afeitar de tus besos.

El camino a la transformación

Por el camino se han ido sumando y restando integrantes a la banda, han tocado a ambos lados de la mar océana, han grabado más de una decena  de discos y han hecho colaboraciones con unos cuantos grupos granjeándose el buen rollo de la profesión. Sus Grandes éxitos de otros son probablemente algunas de sus canciones más difundidas pese a no ser propias. Aquí dejamos el monumental “Como yo te amo” de Raphael en sonido pop contemporáneo. Para este mes de pasiones desbordadas es la canción idónea.

Los mutantes han tocado un poquito de cada palo. Aunque en general se mueven en la esfera del pop-rock, a veces hacen excursiones por otros lugares que le sientan muy bien. Exponen el lado menos políticamente correcto de su discurso indie en canciones como Te favorece tanto estar callada.

También se mueven al ambiente boho sin pestañear. Formentera es una de esas canciones en  las que para mí llegan a su cumbre como grupo en la armonía instrumental y en el desarrollo de la letra.  La canción, que recrea una resaca de domingo fatal  bañada de ironías de la vida y espíritu derrotado, es de lo mejor.

Apoteosis en La Riviera

 Su último disco, El futuro,  se movió a bases más electrónicas y a cierta polaridad en los temas: Es lo que hay o Todo va a cambiar, con sentimientos ambivalentes de optimismo y desesperación. Durante todo el disco la frase “es el futuro” o “el futuro ha llegado” se repite continuamente vertebrando todo el disco. De ese LP rescato temas como Robot o El circo.

Mutanciones es el proyecto en el que están enredados los Niños mutantes y en el que han convencido a más de quince bandas y artistas nacionales para versionar gran parte de su repertorio. Hasta ahora solo han filtrado tres temas de los 20 que otros grupos han versionado. El primero ha sido Veneno-Polen, la primera canción que editaron, versionada ahora por los también granaínos Lori Meyers, que suena sublime picada por el aguijón de los mutantes. La segunda ha sido El infierno, versionada por Russian Red, en la que me atrevo a decir es una de sus mejores interpretaciones en castellano, tanto que debería incorporar el tema a su repertorio para festivales de forma inmediata. La letra maravillosa, suena cruel y enfadada en labios de Russian Red, que podría desearte la muerte con la misma dulzura con la que abraza a un peluche.  Y todo ello gracias a nuestros Niños mutantes.

En los últimos días han mostrado la versión de Fernando Alfaro de No puedo más contigo, con una sonoridad brutal.

Han anunciado para el 16 de abril un cataclismo de consecuencias imprevisibles en la Sala Riviera de Madrid. Estoy deseoso de que estos niños salvajes nos radien de buena música y grandes sensaciones acompañados de un elenco que seguro no nos dejará indiferentes. Quizás Zahara, que les ha acompañado en varios conciertos, quizás La habitación roja, quizás altos padrinos del pop granaínos o zaragozanos… Ya sabéis, mutemos. Convirtamos nuestro tedio diario en pasión desbordada con los Niños mutantes.

Pedro Aguado González
Pedro es historiador, escritor y gestor cultural. Le atraen un sinfín de géneros musicales y pasa horas buceando en el proceloso mundo virtual descubriendo grupos, canciones e historias. Ha participado en webs como Cronoviajeros o QueAprendemosHoy. Colecciona instrumentos musicales, viajes extraños y enemigos imaginarios.
Me gusta Las canciones de Antonio Vega, los cuentos de Borges y las culturas antiguas
No me gusta Lo que se crea solo para vender, el hip-hop y la economía
Pasaría una noche en vela con Sabina, Alaska, Leonor Watling, Pucho, Almodóvar y Jesús Ordovás, todos a la vez encerrados en un garito.
Una obra en la que me quedaría a vivir Blade Runner de Ridley Scott
Bigote preferido Freddy Mercury
https://twitter.com/PedroDesierto

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