MÚSICA PARA HOMELESS

Alrededor de cien millones de personas en el mundo viven en la calle, sin un techo bajo el que cobijarse, expuestos a las inclemencias del tiempo y a los peligros de la violencia humana. Esta cifra no cuenta las personas que carecen de residencia fija, es decir los que viven en refugios, coches o albergues para personas sin hogar. No hace falta destacar lo crudo de esta forma de vida, el impacto para la identidad y el bienestar que supone no tener siquiera una casa. Tampoco decir que la crisis empujó a esta situación a muchas personas que nunca pensaron que vivirían así.

PLAYING FOR CHANGE

La música es la única forma de supervivencia para estas personas en muchos casos, y también la única manera de poder sentirse mejor. No será la primera vez que vamos en el Metro o caminando por la calle, y escuchamos a alguien cantar o tocar de una forma que nos llega, como el violinista de Ciudad Universitaria en Madrid. Hay historias sorprendentes tras ellos.

En 2005 un hombre caminaba por una calle de Santa Mónica (California) cuando oyó a un sintecho cantar Stand by me, con una cualidad vocal tan impresionante y tanta realidad en la interpretación, que le pidió si podría grabarla y difundirla. El homeless, Roger Ridley, aceptó y pronto se convirtió en uno de los emblemas de esta iniciativa, Playing for change. Esta iniciativa pronto fue recopilando a personas sin techo de todo el mundo con grandes capacidades para la música (los vídeos podéis verlos en la web) y recaudando fondos para mejorar sus condiciones de vida y su bienestar.

Playing for change fue creciendo a nivel internacional, atrayendo grupos conocidos para su causa y fomentando acciones para la defensa de los derechos humanos y por la erradicación de la pobreza. Además fue amparando otras iniciativas como Homeless music center, y colaborando con muchas instituciones.

TALENTOS OCULTOS SIN TECHO

Y es que la calle encierra talentos desbordantes que no suenan en la radio, o al menos aún. A muchos les sorprenderá que cantantes como Ed Sheeran, Jewel o Pete Doherty vivieran en la calle en algún momento de su vida por su falta de recursos, una constante en la vida de cualquiera que quiere dedicarse al arte o la cultura. El primero, Ed Sheeran,  escribió su canción Homeless en un arco exterior del Palacio de Buckingham en dos noches al raso.

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El famoso cantante vivió como homeless durante un periodo de su vida.

Otros sin embargo no triunfan, no llegan a ser conocidos. Buceando encontré algunos genios anónimos. El  ejemplo de esta mujer me parece paradigmático. Me sobrecoge que la gente permanezca impasible a su lado ante tal despliegue de técnica vocal, maestría y sentimiento, y que a pesar del aplauso final no reaccionen demasiado porque no tiene el cuerpo de Rihanna, no va vestida como una hit-wonder y están en el Metro. ¿Qué más da, si la música es brillante y no volverán a vivir una actuación así?

¿ESCUCHAMOS MÚSICA DE CLASE ALTA?

Todo esto me lleva a una reflexión sobre el mundo de la música. Y es si en realidad el talento siempre aflora, o sólo con el apoyo de una gran discográfica con grandes arreglos, vocoders, imagen, burocracia y marketing se triunfa y la esencia de la música es lo que menos importa. Cantar algo, con un sentido, con una intención de emocionar o una voluntad de cambiar, con grandes cualidades y letras desgarradoras debería ser lo más importante. Llamo y casi grito para que tengamos cultura musical,  para que oigamos grupos menos conocidos que dedican tanto esfuerza a tocar o cantar, que logremos entre todos que haya un enorme grupo de gente que pueda vivir de la música y no sólo una élite de privilegiados.

 Para acabar pongo un vídeo de Benjamin Clementine tocando en el Metro de París, ciudad en la que vivió durante cuatro años sin un techo hasta que le encontró un agente musical, y ahora convertido en una estrella internacional. En el vídeo aun era sintecho. Hoy ya le podéis oír en festivales, desfiles de moda y grandes teatros.

Everything is gonna be allright se canta a sí mismo, emulando a Bob Marley, demostrándonos a todos que la vida da muchas vueltas, que cualquiera podría estar en la calle y que podemos (debemos) prestar atención a la realidad que hay a nuestro alrededor.

Pedro Aguado González
Pedro es historiador, escritor y gestor cultural. Le atraen un sinfín de géneros musicales y pasa horas buceando en el proceloso mundo virtual descubriendo grupos, canciones e historias. Ha participado en webs como Cronoviajeros o QueAprendemosHoy. Colecciona instrumentos musicales, viajes extraños y enemigos imaginarios.
Me gusta Las canciones de Antonio Vega, los cuentos de Borges y las culturas antiguas
No me gusta Lo que se crea solo para vender, el hip-hop y la economía
Pasaría una noche en vela con Sabina, Alaska, Leonor Watling, Pucho, Almodóvar y Jesús Ordovás, todos a la vez encerrados en un garito.
Una obra en la que me quedaría a vivir Blade Runner de Ridley Scott
Bigote preferido Freddy Mercury
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