LOS COMIENZOS, HASTA DE MARIO BROS, SIEMPRE SON EXTRAÑOS

De personaje con crisis de identidad a icono de los videojuegos.

Así empezó la vida de nuestro querido Mario, icono del mundo de los videojuegos y en especial de la marca Nintendo. De ésta es su sello de identidad, y no hay consola que haya fabricado que no haya tenido más de un puñado de juegos en el que haya aparecido este personaje.

Sin embargo los comienzos siempre son extraños, raros, desordenados y toda clase de adjetivos que nos nublan la cabeza y nos llenan de miedos e inseguridades; como bien digo, hasta para nuestro amigo Mario.

Al comienzo, Mario no tenía ni nombre oficial, ni princesa, ni nacionalidad. Aparecía en un juego que no era el suyo, Donkey Kong, y le llamaban Jumpman, por llamarle de alguna forma. Tenía que rescatar a su novia de las manos de un gran gorila que la había secuestrado (Donkey Kong), con pocas armas salvo su formidable salto y un martillo que sacaba a pasear muy de tarde en tarde. Este es el aspecto que tenía Mario en su primera aparición:

Captura de "Donkey Kong"
“Donkey Kong” edición original de recreativa.

Un pobre carpintero que tenía que salir corriendo para rescatar a su novia esquivando como podía los barriles que el gran gorila le lanzaba. Al jugarlo recuerdas con una sonrisa en la cara cómo han cambiado las cosas y qué grandes eran en aquella época para hacer juegos entretenidos, que daban dinero y de los que no te aburrías fácilmente, con una clara limitación de recursos tecnológicos y humanos. La sonrisa te dura poco cuando empiezas a jugar y te hacen recordar a la fuerza que en aquella época los juegos no eran como los de ahora. Eran difíciles, y principalmente diseñados para hacer que te dejaras varias monedas en la máquina porque, sí amigos, Mario hizo sus primeras apariciones en recreativas. Las consolas eran algo muy novedoso y costoso que pocos tenían. El juego es corto, son apenas tres escenarios, pero podrías necesitar toda la tarde para pasártelo, si no has roto antes la pantalla de la desesperación. Además, cuando te lo pasas y crees que eres genial descubres que vuelve a empezar sin una pausa, sin avisar, pero a un nivel mucho más difícil; porque, los que hayáis jugado a las recreativas, sabréis que consisten siempre en presumir de nuestra mejor puntuación ante los amigos. Y es por eso que el juego se podría considerar “infinito” porque ibas jugando, cada vez con más dificultad añadida, hasta agotar tus vidas y aparecer en el ranking de puntuaciones con la mejor puntuación  que hubieras conseguido en tu vida… ¡ENHORABUENA! Me temo además, que poco más conseguiréis al acabar un juego de los de antaño, libres de ceremoniosos finales con vídeos elaborados. Lo único que nos mostrará será un mítico “Thank you for playing”. No siempre es la misma frase, pero sí la misma intención.

Pero avancemos un poco en la historia de nuestro personaje. Un año después, y debido al éxito que cosechó el personaje, el gran Shigeru Miyamoto, premio Príncipe de Asturias y creador del personaje, decidió darle más vida a Mario, le otorgó su nombre actual y una nacionalidad, la italiana, que además venía que ni pintada con ese fabuloso bigote que tomé prestado para mi foto de perfil. Y apareció en otro videojuego por primera y única vez interpretando al “villano” del juego, aunque Donkey Kong siempre ha sido un poco antihéroe. Mario había capturado por fin a Donkey Kong en el anterior juego y le tenía preso, el hijo de éste, Donkey Kong Jr. (ése es el título de la obra), intentaba liberarlo.

Captura de "Donkey Kong Jr."
“Donkey Kong Jr.” edición original de recreativa.

La metodología es la misma solo que ahora eres un simio que puede saltar y escalar por las ramas y arrojar fruta a tus enemigos. Mientras, Mario suelta animales que te intentarán derrotar. Cuando probé este juego, me pareció curioso cómo la versión de recreativas, la original, es más complicada que la de la NES. Al fin y al cabo, pensé después, el modelo de negocio era diferente. Y comprendí cómo aquí empezó todo, haciéndonos la vida más sencilla (¿y aburrida?) en las consolas de sobremesa actuales.

Retomando la historia de Mario. Como le fue tan bien y gustó más y más cada día, tanto a críticos como a usuario,s y al mismísimo creador, por fin le dieron un juego con su propio nombre, Mario Bros., y aunque no estaba solo esta vez (ya que aquí nació su hermano Luigi) Mario terminó de forjarse. Era un fontanero de Nueva York que mataba a todos los bichos que aparecieran por las tuberías.

Captura de "Mario Bros."
Captura del juego “Mario Bros.” con la resolución y aspectos originales.

Las tuberías icónicas, los bichos míticos, sus golpes de cabeza debajo de los bloques… Mario acababa de nacer y su siguiente título Super Mario Bros., el que todos conocemos, le encumbraría para siempre como icono de Nintendo y de los videojuegos.

Damián
Damián es un apasionado de saber cosas y construir mundos con ellas. Es un friki homologado oficialmente y con conciencia de serlo. Diestro en la tecnología, la electrónica y los videojuegos, conoce los más intrincados bits a los que nadie ha llegado. Le atraen también el cine, el cómic y otras artes, y las historias que rodean a cada una de esas ideas.
“El Bigote is coming. Ven al lado peludo de la fuerza”, ha dicho.
Me gusta Cualquier entretenimiento audiovisual, el potencial humano y sus grandes obras, todo el saber...
No me gusta Las redes sociales, el "autoengaño", ir de compras.
Pasaría una noche en vela con Leonardo Da Vinci, Thomas Alva Edison, Mohandas Karamchand Gandhi; y cualquier gran persona que haya marcado nuestra historia, tengo mucho que preguntarles. Y con "El Gran Bigote" claro.
Una obra en la que me quedaría a vivir Matrix, siempre. ¿No vivimos allí ya?
Bigote preferido El de José María Íñigo en los tiempos en los que solo estaba TVE.

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