LITERATURA A PIE DE CALLE EN LA CUESTA DE MOYANO

La calle de Claudio Moyano, conocida popularmente como la «Cuesta de Moyano», se encuentra entre el Paseo del Prado y el mítico parque del Retiro, en pleno centro de Madrid. Una zona indispensable para conocer la capital, ya que está integrada por los principales museos madrileños, el Jardín Botánico y la emblemática estación de Atocha.

Foto2. Moyano
«Una ley nacional, no de partido»

Dos centinelas custodian la calle de Claudio Moyano. Abajo, nos observa desde su pedestal el político zamorano que da nombre a esta literaria calle. Al pie de Claudio Moyano podemos leer que, aunque fue cambiado de emplazamiento, este monumento volvió el 28 de marzo de 1982 al lugar que le correspondía. Y, sobre todo, que fue un regalo dedicado por el conjunto del profesorado español al hombre que quiso crear una ley que llevase a España a la estabilidad educativa y alejar así a la población del analfabetismo. «Una ley nacional, no de partido», decía Claudio Moyano al buscar el consenso de las diferentes fuerzas políticas para que un cambio de gobierno no implicase reformas educativas. Sin duda, un espíritu que deberían perseguir los políticos de nuevo.

Foto3. Baroja
«La literatura no puede reflejar todo lo negro de la vida. La razón principal es que la literatura escoge y la vida no».

El otro centinela, en lo alto de la cuesta, es el escritor Pío Baroja que no necesita más presentación que la del reconocimiento por ser un gran artista literario del acervo cultural español. Y, en este mes dedicado a las calles, quería resaltar que ambas esculturas están cada marzo de aniversario. Así, el esculpido Baroja, de 36 años, y el inamovible Moyano, de 34, merecen una visita y que, en su honor, nos hagamos con un libro en su preciada calle. Dos amantes de las letras nos guían en esta pequeñísima travesía de tan solo treinta casetas cargadas de libros del suelo al techo.

Foto4. Marzo_

Para mí la Cuesta de Moyano es el lugar perfecto para escapar un día soleado. Este es tu sitio si al mirar tus bolsillos te das cuenta de que el precio actual de la cultura sobrepasa tu capacidad monetaria, si buscas una obra peculiar o si, simplemente, prefieres los libros de segunda mano. Si reciclas latas de refresco o te gusta la moda vintage, ¿por qué no rescatar del olvido una obra de teatro, una novela, un libro sobre arte o, incluso, de cocina?

Foto5. Casetas

Si subimos desde el Paseo del Prado, tendremos a la izquierda las casetas de diferentes librerías y a la derecha sus puestos con ofertas de todo tipo. En alguna ocasión he vuelto a casa con dos libros por un euro, tres por cinco, etc. Probablemente nunca encuentres la misma oferta en dos viajes diferentes, pero sin duda alguna te seducirá. Dicen que el mejor momento para visitar esta calle es sobre las once de la mañana. No dejéis que se os haga tarde, porque echan pronto el cierre y lo mejor es no quedarse con las ganas.

Foto6. Ofertas_

Os advierto, jamás he llegado a ver todas las casetas abiertas al mismo tiempo y, debo confesar que aunque a algunos se les nota que aman de verdad su trabajo, no todos los libreros derrochan amabilidad. En mi última visita quise comprobar dos cosas, el trato con el público y la compra de libros por su parte.

Foto7. Casetas y puestos

Prácticamente todos me aseguraron que solo compran lotes grandes de libros, nunca ejemplares sueltos salvo que sean muy especiales. Si vas a mudarte y no sabes qué hacer con los libros que ya no quieres, pregunta en estas casetas. Por otro lado, fui preguntando por la obra Cartas a un joven poeta de Rainer Maria Rilke, ya que las ediciones de las grandes superficies no terminaban de convencerme y quería ayuda para encontrar algo más de mi gusto. ¿Quién disfruta de su trabajo a pie de calle y quién preferiría estar en su casa con un café calentito en las manos? Siempre os animaré a sacar vuestras propias conclusiones. ¿Volví a casa con las manos vacías? Por supuesto que no. Ocho euros y cuatro libros después iba de camino a Atocha con una sonrisa por haber aprovechado una mañana invernal soleada en un paseo por la calle de Claudio Moyano.

Foto8. Final
Historia del tiempo de Stephen W. Hawking y El niño en la poesía de Juan Ramón Jiménez fueron las obras que acompañaron a Andersen, Grimm, Hoffman y Mark Twain en mi vuelta a casa.
Ángela Pacheco
Ángela es bibliófila por naturaleza y por formación, conoce todo lo que rodea al mundo del libro, desde la portada hasta el punto final. Seguro que el libro que tienes entre manos ya ha pasado por las suyas. La música, el cine y el turismo se cruzan también en su universo interior dando forma a una visión muy particular de todo lo que lee.
Ha dicho que está decidida a ganarse la vida con su pasión, el mundo de las letras. Aceptamos donaciones para ayudarla. Ya sabes a quién acudir si necesitas un corrector especializado o una aprendiz de escritora.
Me gusta el cine más bizarro de serie z, las descripciones apasionadas en las páginas de cualquier libro, Gustav Klimt y la lluvia, sobre todo... la lluvia.
No me gusta la estupidez humana y vivir en un mundo donde lo que se nos enseña de pequeños no se respeta de mayores (compartir, respetar los turnos de palabra...).
Pasaría una noche en vela con Ed Sheeran, Ray Bradbury y con el líder de una secta o institución religiosa con el que poder discutir pacíficamente.
Una obra en la que me quedaría a vivir La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, podría pasarme la vida recorriendo los pasillos del Cementerio de los libros olvidados.
Bigote preferido El de Davy Jones del Holandés Errante y, sin lugar a dudas, todos los que participan cada año en el movimiento Movember.

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