LAS CANAS Y ARRUGAS DEL ARTE.

La vejez ha sido representada en la historia del arte desde muy diferentes puntos de vista, destacando aspectos negativos y positivos de la misma. Estéticamente hay dos elementos que la hacen fácilmente reconocible: las canas y las arrugas. Hoy en día quién quiera (y tenga dinero para ello) puede luchar contra ambas en una guerra que inevitablemente acabará perdiendo. El ideal de belleza siempre ha estado ligado a la edad temprana, de ahí la constante búsqueda del elixir de la eterna juventud que la diosa Aurora olvidó pedir a Zeus para su amante.

Este capítulo de la mitología griega narra como Eos (Aurora) se enamoró de Títono, un mortal tremendamente guapo al que la divinidad no se pudo resistir. Aurora pidió a Zeus que le concediese el don de la inmortalidad a su amado para estar eternamente juntos. Zeus le concedió su deseo, sin embargo, Aurora olvidó pedirle que también mantuviese su juventud durante su interminable vida. El pobre Títono envejeció y envejeció, cada vez más arrugado y pequeño hasta convertirse en un grillo. Cada mañana, cuando despierta la Aurora, Títono se alimenta de las lágrimas que ella derrama en forma de rocío. Por ello, según tradiciones antiguas, cuando le preguntas a un grillo ¿qué es lo que desea? siempre responde: mori, mori, mori…. que significa morir.

Una visión bastante pesimista de la vejez con la reflexión de que lo importante no es tener una vida muy larga sino una buena calidad, y si dura muchos años, mejor.

Rapto de Títono, pintor de Eonocles, 470-460 a.C. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.
Rapto de Títono, pintor de Eonocles, 470-460 a.C. Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

El otro lado de la moneda muestra que las canas y las arrugas son también símbolo de sabiduría y experiencia,  según el refranero español: Más sabe el diablo por viejo que por diablo. A lo que poco más tengo que añadir. En esta línea cristiana las canas más representadas de la historia del arte han sido, sin duda, las de Dios Padre, y como ejemplo de los miles que hay, me voy directamente a uno de los más emblemáticos: la Creación de Adán de Miguel Ángel en el cielo de la Capilla Sixtina.

La creación de Adán, Miguel Ángel, 1511. Capilla Sixtina, Roma. Imágen : https://es.wikipedia.org/wiki/La_creaci%C3%B3n_de_Ad%C3%A1n#/media/File:Creation_of_Adam.jpg
La creación de Adán, Miguel Ángel, 1511. Capilla Sixtina, Roma. Imagen : https://es.wikipedia.org/wiki/La_creaci%C3%B3n_de_Ad%C3%A1n#/media/File:Creation_of_Adam.jpg

Un Dios de larga cabellera y barba blanca identificado con la omnipotencia y el saber. En el Libro de Daniel fue directamente mencionado como el Anciano de los días, creador y arquitecto del mundo como lo representa William Blake en esta ilustración de 1821.

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San Juan en su visión apocalíptica también rodea a Cristo de 24 ancianos, símbolo de la Iglesia en la Jerusalén Celestial, como aparece en la mayoría de los tímpanos de las portadas románicas. El mejor ejemplo: el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela del maestro Mateo.

Pórtico de la Gloria (arco central), Maestro Mateo, 1188. Catedral de Santiago de Compostela.
Pórtico de la Gloria (arco central), Maestro Mateo, 1188. Catedral de Santiago de Compostela.

El repertorio bíblico ofreció igualmente un surtido grupo de santos, que no santas, que pasaban la edad de la jubilación. Entre ellos destacamos San Jerónimo, monje anacoreta que se lleva la palma a la hora de mostrar piel curtida por la vida y los años. Padre de la Iglesia y traductor de la Biblia al latín intentó convertirse en asceta, estado al que acabaría renunciando. Sin embargo, suele ser su iconografía más habitual ya que su representación semidesnudo ofrecía la justificada posibilidad de realizar estudios anatómicos de un cuerpo flaco y de piel ajada, quizá sea en los cuadros de José de Ribera, nuestro pintor más tenebrista, donde el tratamiento sea más radical.

San Jerónimo, José de Ribera, 1644. Museo del Pradp. Madrid. Imágen: https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/san-jeronimo/ed6ff24c-908e-40c0-80db-d1e887bd6894
San Jerónimo, José de Ribera, 1644. Museo Nacional del Prado. Madrid. Imagen: https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/san-jeronimo/ed6ff24c-908e-40c0-80db-d1e887bd6894
San Andrés, José de Ribera, 1631. Museo del Prado, Madrid.
San Andrés, José de Ribera, 1631. Museo Nacional del Prado, Madrid.

Trasladándonos al plano civil, el otro gran repertorio de personajes representados en la última etapa de la vida son, por supuesto,  los retratos.

Quizá uno de los más famosos, por su ternura y delicadeza, es el Abuelo y su nieto de Ghirlandaio. A pesar de los defectos físicos del abuelo con la nariz atacada de rinofima, sus canas y sus arrugas está representado con una dignidad que denota sabiduría y astucia. En la estrecha relación que une a los dos personajes,  entendida a través de su mirada, se ha querido ver la representación de la benevolencia y humanidad del ser humano.

Anciano y su nieto, Domenico Ghirlandaio, 1490. Museo del Louvre.
Anciano y su nieto, Domenico Ghirlandaio, 1490. Museo del Louvre. Imagen:https://es.wikipedia.org/wiki/Domenico_Ghirlandaio#/media/File:Domenico_ghirlandaio,_ritratto_di_nonno_con_nipote.jpg

La personalidad es un hierro al rojo que se forja con los años, que se va enfriando poco a poco según éstos transcurren haciéndose más dura, elaborada y tenaz. Por ello, las personalidades más grandes y fuertes se alcanzan con el tiempo.

Un buen retrato permite captar el carácter y la psicología del retratado y, aunque la longevidad no es directamente proporcional al número de experiencias, sí que, el hecho de haber llegado a viejo, ofrece la posibilidad de transmitir, a través de las líneas del rostro, las vivencias de toda una vida. Hay arrugas que fueron talladas con la risa, surcos horadados por lágrimas de tristeza, alegría, rabia o emoción, ojeras de noches en blanco y ceños permanentemente fruncidos por el constante esfuerzo de intentar comprender el mundo a través de unos ojos que, con frecuencia, expresan más que las palabras. Ojos que la edad tiñe de un velo gris y opaco por haberlo visto todo o demasiado.

El número de miradas retratadas es inmensa, sin embargo, me quedo con el que en 1826 Vicente López hizo a su amigo don Francisco de Goya y Lucientes, una personalidad arrolladora y crítica como pocas, hasta su muerte. Goya fue un genio atormentado por la sociedad y el momento histórico en el que le tocó vivir. Su mirada octogenaria, dura y cansada de este retrato, nos habla de la injusticia, la maldad y el sin sentido del que en demasiadas ocasiones el mundo hace alarde. Solo tenemos que hojear sus Desastres de la Guerra , Disparates y Caprichos para entender porqué nos mira así.

El pintorFrancisco de Goya, Vicente López Portaña, 1826. Museo Nacional del Prado. Madrid.
El pintor Francisco de Goya, Vicente López Portaña, 1826. Museo Nacional del Prado. Madrid. Imagen: https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/el-pintor-francisco-de-goya/d24dba94-d730-44c5-8b46-1f1732d2b571?searchMeta=goya%20vicente%20lopez

Pero la vejez, en muchas ocasiones, sale muy mal parada y no se la relaciona únicamente con la sabiduría y la experiencia, sino también con la codicia y el mal uso del aprendizaje de toda una vida para el engaño. Materializado en personajes marginales como la vieja usurera o la alcahueta, popularizadas por La Celestina (hacia 1499) de Fernando de Rojas.

Vieja usurera, José de Ribera, 1638. Museo Nacional del Prado. Imagen: https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/vieja-usurera/7e6d2cb3-d8bc-4e63-8101-debb3e6b798f
Vieja usurera, José de Ribera, 1638. Museo Nacional del Prado. Imagen: https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/vieja-usurera/7e6d2cb3-d8bc-4e63-8101-debb3e6b798f

 

Celestina, Pablo Ruiz Picasso, 1903. Museo Picasso de París.
Celestina, Pablo Ruiz Picasso, 1903. Museo Picasso de París.

Finalmente, cerramos con el que fue el más importante retratista español, uno de los genios de la pintura universal y el más grande de la pintura del siglo de Oro en España: Diego Velázquez. Sin embargo, no tomaremos su época de retratista y pintor de corte, sino que, contrariamente al tema que aquí nos ocupa, trataremos la pintura realizada durante su etapa de juventud en Sevilla. Una etapa caracterizada por el uso del naturalismo barroco, movimiento surgido a finales del siglo XVI de la mano de Caravaggio, quien convirtió el lienzo en un escenario teatral  en el que tenían cabida los actores más variopintos de la sociedad italiana de la época,  interpretando los papeles de vírgenes, santos y personajes sagrados. De este modo la realidad cotidiana es trasladada a la pintura. Uno de los mejores ejemplos de este periodo de Velázquez es precisamente la Vieja friendo huevos de 1618. En esta escena aparece una anciana, aparentemente ciega, cocinando. La mujer palpa con la cuchara de madera el estado de los huevos que cocina, así como el huevo que sostiene en su mano izquierda. Nosotros, como el joven que está a su lado, podemos observar el despliegue de matices de colores  de los cacharros: el almirez dorado, el plato blanco, el barro rojo o el melón amarillo; pero Velázquez no sólo trabaja con minuciosidad los colores, brillos y sombras, sino también las texturas: la rugosidad del melón y de las jarras de barro y la suavidad del bronce pulido y la cerámica, unas texturas que nosotros apreciamos con los ojos, pero que la vieja toca con sus manos, en una exaltación de los sentidos, algunos de ellos desgastados por la edad.

Vieja friendo huevos, Diego Velázquez, 1618. Galería Nacional de Escocia. Imagen: https://es.wikipedia.org/wiki/Vieja_friendo_huevos#/media/File:VEL%C3%81ZQUEZ_-_Vieja_friendo_huevos_(National_Galleries_of_Scotland,_1618._%C3%93leo_sobre_lienzo,_100.5_x_119.5_cm).jpg
Vieja friendo huevos, Diego Velázquez, 1618. Galería Nacional de Escocia.
Imagen: https://es.wikipedia.org/wiki/Vieja_friendo_huevos#/media/File:VEL%C3%81ZQUEZ_-_Vieja_friendo_huevos_(National_Galleries_of_Scotland,_1618._%C3%93leo_sobre_lienzo,_100.5_x_119.5_cm).jpg

Habiendo mencionado a Caravaggio no podemos terminar sin hacer referencia a alguna obra suya. Polémico personaje, cuya agitada vida le hizo frecuentar los ambientes más turbios de Roma y Nápoles de donde tomó sus modelos. He aquí el ejemplo de Judith y Holofermes.

Judith y Holofermes, Caravaggio, 1599. Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma.
Judith y Holofermes, Caravaggio, 1599. Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma.

El realismo de la escena resultó muy impactante en la época, Judith era una viuda hebrea, hermosa y de alta educación. Holofermes, general del ejército babilónico que, en aquel momento, invadía Israel. El general quedó prendado de la belleza de la dama y Judith aprovechó esta flaqueza para seducirle invitándole a una copa, que acabarían siendo más, tantas que de la embriaguez se quedó dormido y la joven le cortó la cabeza…pocas resacas han sido tan malas. Así, Judith se convirtió en una heroína al facilitar la victoria de Israel sobre los babilonios. Pero en la escena hay una tercena persona: su criada, una anciana de ojos expectantes que colabora desde las sombras en la decapitación. Ella exhala todo el nerviosismo del que Judith parece carecer, impertérrita sujetando la cabeza del degollado. El rostro de la anciana bien merece un zoom: la inquietud, el temor y el miedo se reflejan en su semblante. Judith actúa, la criada analiza la situación desde la perspectiva del que ya no se mueve por impulsos sino que piensa en las consecuencias. En los rostros, Caravaggio establece un juego de contraste de texturas que convierte a la pintura en casi táctil, la anciana parece tener mil años.

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En conclusión, nada es gratis, y la vida no nos iba a dar la experiencia, el conocimiento y la seguridad que aportan los años a cambio de un simple gracias. Pagamos con la juventud. Ese es el precio de vivir.

Teresa López Flores
Teresa es historiadora del arte y seguidora habitual de todas las ramas de la cultura independiente nacional. Ha trabajado en un sitio tan postinero como el Louvre de París y tiene una sensibilidad particular con el arte contemporáneo. Le hemos pedido que no hable de la aquiescencia kuhniana de los subterfugios freudianos del arte conceptual pictográfico. Por vuestro bien.
Me gusta El verde de los rostros de Kirchner y el de las medias de Irma la Dulce
No me gusta El doblaje de las películas europeas
Pasaría una noche en vela con Linda Nochlin
Una obra de arte en la que viviría En el Siddhartha de Herman Hesse
Bigote preferido el del Capitán Garfio

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