LALI ÁLVAREZ Y ORIOL PLA RECUPERAN LA MEMORIA DEL RAGAZZO CARLO GIULIANI

Ragazzo

En marzo de 2014, mi amigo Lucas y yo hicimos un viaje a Lloret de mar a ver Jo mai de Iván Morales. Nunca imaginamos que de ese montaje saldríamos fascinados por el buen hacer del entonces joven (y ahora también) Oriol Pla. Teniendo en cuenta sus genes (su padre, Quimet Pla, fue cofundador de Els comediants y su madre, Núria Solina, de Picatrons, clown y violinista) es fácil pensar que no podría ser de otra forma.

Ahora, Madrid tiene la oportunidad única de recibirle gracias al puente aéreo que el Teatro del barrio está haciendo con las dramaturgias catalanas. Paradojas de la vida, es Oriol quien nos devuelve nuestra visita a Lloret acompañado por su amiga y dramaturga Lali Álvarez para mostrarnos Ragazzo una historia comprometida y conmovedora sobre el asesinato del joven de 23 años, Carlo Giuliani en las manifestaciones antiglobalización que se produjeron en Génova durante la cumbre del G8 en julio de 2001.

Era de ley que a la hora de hacerles esta entrevista, Lucas y yo volviéramos a embarcarnos juntos en este viaje.

Marcos Ordóñez, crítico de El país, dijo de ti: “Si me dicen que apueste ahora mismo por un actor joven con un gran futuro, capaz de mostrar verdad, gracia y fuerza, y una versatilidad de virtuoso, mi voto va directo para Oriol Pla.” ¿Qué opinión tienes de ti mismo?

O: ¿En base a esta opinión?

L: Cualquiera le contradice (risas).

O: Bueno, yo me veo con muchas ganas de aprender, con criterio y como un digno aprendiz. Veo que tengo una ambición muy sana, que no avaricia, que me lleva a intentar redescubrir todo lo que hago. ¿No sé si estoy diciendo algo con sentido? Es que es difícil la pregunta.

L: ¿Quieres que te defina yo? Como actor claro, porque como amigo es un gran amigo, bello, lindo…

Oriol (interrumpiendo): Gran actor mejor persona…

L: Amigo de sus amigos…

Oriol (vuelve a interrumpir): Siempre saludaba…(risas)

L: Oriol tiene mucha sensibilidad, tiene mucha intuición escénica. (Dirigiéndose a él) Eres muy humilde y no te callas ni una que eso también está muy bien.

Cuando vimos Jo mai, escuchamos decir de ti que eras un secreto a voces y ahora pensamos que es una realidad…

O: ¡Qué bonito! Un secreto a voces…qué bonito.

Mucha gente se pregunta si ¿un actor nace o se hace ? En tu caso fue casi por obligación porque lo llevabas tatuado en tu ADN…

O: El otro días estaba pensando en esta frase, yo solo, en el metro y la gente pensando: “¿Qué le pasa a ese tío?” (risas). No, no, no…yo creo que hay algo genético o quizás celular, esta cosa de las células espejo o esta cosa que hay cuando estás con alguien que empatizas y claro como mis padres hacían mucho teatro y en casa jugábamos a teatro, nos ponían a Chaplin, El gordo y el flaco… como que se creaba ese ambiente. Creo que esto puede pasar, hay mucho talento nato pero si luego no se trabaja, no se cultiva, no se cuida y no se educa como que no sirve para nada. A mí me gusta pensar y me hace mucha ilusión que es genético por mis padres, y si no es genético, es de sentimiento y por otro lado también, cuando te sale ¿qué haces con ello?

¿Sentís que pertenecer al universo de Iván Morales os ha abierto puertas?

O: En mi caso, ha sido una persona que me ha cuidado, me ha dado mi espacio, he aprendido mucho con él y me ha puesto unas cuantas plumas en mis alas ¿no? Incluso alguna vez que hemos intentado trabajar juntos pero no hemos podido eso no ha sido un impedimento para seguir confiando y seguir siendo amigos. A mí con Jo mai me dio una oportunidad preciosa y un trabajo y qué casualidad que se juntaba con un tipo de gente como Lali; Iván tiene esa cosa que junta gente y eso es precioso.

L: Iván y yo nos aparecimos en nuestras vidas de una forma muy natural y de repente empezamos a trabajar juntos en Sé de un lugar con Anna y Xavi en el nacimiento de Prisamata y eso fue una locura de amor a cuatro bandas. Aprendí muchísimo, descubrí muchas cosas sobre el placer de hacer las cosas como te apetece y con quien te apetece. Hemos aprendido mucho del otro y yo mucho de él. De repente fue como decir: “Sí, quiero trabajar así, quiero hacer lo que me de la gana y se puede”. Aunque no teníamos recursos económicos, teníamos toda nuestra imaginación, la plasticidad, toda la valentía, teníamos la red, de apoyarnos, de ponernos en duda, no dejar que el otro se acomode en sus miedos…Abrir puertas a nivel personal muchas…

O: Pero especialmente no es como un carnet, no es: “¡Ah! ¿Has trabajado con Iván Morales?, sí pasa…”

A Iván lo queremos un montón, de hecho hizo un tuit que decía dos personas con las que he trabajado y quiero mucho vienen a Madrid.

L: A ver, esto es una cosa que no se puede decir porque estamos en ello pero que dentro de unos años…claro sí, es un tipo peculiar y que a algunas personas nos ha hecho pensar que podemos ser peculiares, que nuestra peculiaridad es válida, que no tenemos que formar parte de un cierto standard. Eso se va a notar de alguna forma, creo, en la historia del teatro. Pienso que a veces hay una cuestión del latir, que la gente nos juntamos con los que latimos al mismo ritmo. Cuando me propuso participar en Sé de un lugar, le pedí que me pasara el texto y al leerlo pensé: “Este tío cómo coño ha hecho para escribir lo que yo tengo dentro de mi cabeza”.

Centrándonos en Ragazzo, a Carlo Giuliani le arrebataron la vida en julio de 2001 con la misma edad que tienes tú ahora mismo…¿qué crees que le faltó por vivir a él?

O: Uf, no lo sé. Vivir, crecer, todo lo que no tuve, tuvo…porque yo podría morir ahora y diría vale he hecho teatro, me he enamorado, me he hecho daño, he dicho cosas que tenía dentro a la gente, he hecho todo lo que creo que estaba en mí poder, también me he guardado cosas…al final todo lo que no tienes se le arrebató y es un infinito de posibilidades. La muerte en ese sentido es tremenda, la vida soy yo y mi percepción de todo, mi mundo será tan grande hasta dónde yo mire, así que a saber, a saber cuántas preguntas sin responder…

L: A mí me parece que nadie tiene el derecho a arrebatarle la vida a otro en ninguna circunstancia. Creo que le han arrebatado lo básico que es el derecho de vivir, que es nuestro y que en todo caso estamos supeditados a la naturaleza y la libertad de ser. Por eso me parece tan dramático, a ver, a todos nos tiene que llegar y cuando nos morimos todos nos perderemos cosas pero todos hemos tenido una vida.

¿Cómo fue el proceso creativo? ¿Por qué decidiste centrarte en la historia de Carlo Giuliani?

L: Este tema yo siempre lo he tenido dentro. Cuando escribes te vas guardando tus cosas y algún día saldrán, siempre. Un día hablando con los chavales (haciendo alusión al elenco de Jo mai) de los momentos que nos habían marcado a nivel político les hablé de la historia de Carlo. A mí ese momento me marcó, tenía casi la misma edad que él, habíamos estado en las manifestaciones de Barcelona un mes antes, habíamos decidido no estar en Génova y nos fuimos a la playa y de repente nos llaman y nos dicen que han matado a un chaval. Eso marcó a la generación que estábamos como activos políticamente y socialmente. Los chavales tenían 8 o 9 años cuando esto sucedió y puede ser que les sonara ver en las noticias imágenes…

O: Yo me acuerdo que lo primero que vi de Génova fue un video montaje en Youtube una vez, sobre el G8 con imágenes de la manifestación y policías retrocediendo por manifestantes con Carmina Burana de fondo y pensé: “¡Vaya locura! ¿Esto dónde es?” Y años después te enteras de esto.

L: De repente te planteas cómo unos chicos que no nos llevamos tanto tiempo, que tenemos una diferencia generacional de 10-12 años desconozcan algo que a mí me ha marcado cuando era joven…estamos hablando de algo que ha pasado hace 14 años, no puede ser ¿no? También te planteas, quién les va a contar la historia a los jóvenes de hoy, qué les van a contar que pasó en los 2000, qué les van a explicar cómo nuestra generación intentó luchar contra este monstruo que es el capitalismo y la globalización. A mí me hierven las ganas de construir nuestro relato, explicar la historia que los amos del mundo no escribirán por nosotros, porque claro, somos los perdedores. Con Oriol siempre tuve la afinidad y las ganas de hacer algo y ahí empezó. Consideramos que era un tema que nos tocaba lo suficientemente, que había material y decidimos profundizar en ello.

Ragazzo
Claudia Serrahima

Casi todos tus trabajos están impregnados de un alto contenido social ¿qué es lo que te mueve?

L: Nunca he sido una activista profesional digamos. A mí la política me importa, como todo lo que nos hace trazar lazos entre las personas, organizarnos, nuestra relación con el poder, con las instituciones… Esto me ha interesado siempre y siempre he estado activa no de una forma muy radical ni muy fuerte pero siempre he tenido un pie en el activismo, en movimientos estudiantiles, movimientos anti precariedad laboral a finales de los 90…

Ahora no voy tanto porque tengo otra forma de sentir. Después del 15M tengo mis dudas sobre cómo tiene que ser la lucha ciudadana. No lo tengo muy claro. Ahora me dedico a escribir y a pensar sobre lo que me importa.

Oriol, en cine te hemos visto en Animals, Todos los caminos de Dios y Truman. Ahora estamos esperando verte en Ebre, del bressol a la batalla, película de la que hemos sido mecenas e Incerta glòria de Agustí Villaronga, ¿tienes en puertas algún proyecto cinematográfico más?

O: Hay grandes posibilidades de que se ruede la segunda parte de Ebre pero no me atrevo a adelantar nada más.

¿En qué medio te sientes más cómodo: tv, teatro o cine?

O: Me gustaría no tener que escoger. En lo audiovisual prefiero el cine porque es más personal, puede ser más arriesgado y puedes tener más licencia. En la televisión hay mucha gente que decide. El cine lo voy descubriendo. En Incerta glòria me lo he pasado muy bien, pero claro también he tenido que trabajar muy duro. En el teatro tengo algo como más casa y en el momento que entro a un escenario por dentro mando yo. Básicamente te diría que el teatro es más mi casa y que el cine estoy descubriéndolo aún.

¿Piensas dirigir?

O: Sí, es la tercera vez que me lo preguntan hoy. He estado en RNE y con una periodista de El país y los tres me han preguntado esto. ¡Qué fuerte! Me encantaría. Tengo muchas ideas y muchas cosas. Ahora se tienen que alinear un poco los astros y darme mucho espacio para eso. Si, me gustaría mucho por supuesto. Reunir una gente guay y montar algo. Y hacemos cosas a veces pero más como por nuestro barrio, performance, cositas, en la fiesta mayor, con mi hermana…

Para cerrar la entrevista y volviendo a la pregunta del principio, ¿cuál es la apuesta de Oriol Pla como promesa?

O: Te podría decir que Alex Monner o Marcel Borrás pero es que ya no son promesas, son realidades que pisan. Tengo amigos que admiro mucho. Guillem Barbosa es un amigo mío que no conoce ni dios que está haciendo teatro underground en Barcelona y es una bestia. A ver si alguien de pronto…

FICHA TÉCNICA:

Ragazzo: Oriol Pla

Autoria y dirección: Lali Álvarez Garriga

Ayudante de dirección: Quimet Pla

Diseño de luces: Núria Solina

Diseño de Sonido: Pau Matas

Asistente: Irene Vicente

Foto: Clàudia Serrahima

Video: Victoria Benítez

Temas musicales: Zoo

Colaboraciones: Aleix Aguilà, Isaac Domínguez

Puedes ver Ragazzo en Teatro del Barrio (Lavapiés) de M a S a las 20h y los domingos a las 18h hasta el 30 de octubre.

Entradas aquí.

Y si te quedas con más ganas de Oriol Pla también puedes verlo en 4 únicas funciones en el Teatro del barrio En Be god is de la compañía Espai Dual. En palabras del propio Oriol es “una horita a piñón con un espectáculo mudo, de clown, de danza, mímica y locura mental.”

Sólo los días 22, 23, 29 y 30 de octubre.

Entradas aquí.

 

Ka Penichet
  “En otra vida fui un alma perdida y pecadora a la que enterraron fuera de los muros del camposanto. Ilusa por convicción y tuiteatrera de corazón.”
Así se presenta Ka, nuestra reina del teatro off en el mundo conocido. Se mueve como pez en el agua en el ámbito de producciones, obras, actores y creadores de la escena independiente. Su simpatía es legendaria: siempre te mostrará su mejor sonrisa, hasta que olvides invitarla a tu nueva obra. Entonces la maldición del bigote caerá sobre ti.
Me gusta Ir a cualquier sala de teatro, perderme en museos, pequeñas salas de cine, festivales y cualquier plan cultural.
No me gustan Los libros de Paulo Coelho, la gente interesada en convertir nuestro patrimonio en centros comerciales y que los poderes públicos subestimen la cultura gravándola con el IVA cultural más alto.
Pasaría una noche en vela con Chejov
Una obra en la que me quedaría a vivir En los garabatos sin destino de Joseph Beuys
Bigote preferido Frida Kahlo
Contacto kapenichet@elbigoteobsceno.com
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