LA HISTORIA DEL ORGULLO

A falta de unas semanas para que dé comienzo volvemos la vista al pasado de la fiesta de la reivindicación de una sexualidad libre y sin miedo. El orgullo que hoy celebramos viene de lejos, de hechos que sucedieron en una época en la que admitir tu identidad no era tan fácil, y de personas que lucharon por defender su vida.

 La homosexualidad es tan antigua como la historia del ser humano. Las distintas sociedades han tenido un tratamiento diferente hacia ella, de todo tipo, desde divinizarla hasta expulsar y maltratar a los diferentes. En el mundo occidental moderno, entrado el siglo XX, aun primaba la base judeo-cristiana que rechazaba cualquier vínculo sexual o amoroso que no fuera el de hombre-mujer para formar una familia. La mejora de la educación, el avance de otros movimientos sociales como el feminismo y la igualdad racial hicieron que los homosexuales comenzaran a reclamar activamente su presencia, su visibilidad y el fin de la discriminación.

Los famosos disturbios de Stonewall

Uno de los hitos fundamentales del movimiento LGTBQ fueron los disturbios de Stonewall. ¿Qué pasó allí? Corría el  verano del año 1969 en el barrio de Greenwich Village de  Nueva York, lleno del clima social contracultural, de defensa de derechos civiles, hippies y opositores a la guerra de Vietnam desde un estado que intentaba inculcar una moral conservadora a la población. La última semana de junio se habían celebrado los funerales de Judy Garland, dónde muchos gays se habían congregado en torno a las exequias de la cantante del arco-iris.

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  El Stonewall Inn era un bar, pero no uno cualquiera. Estaba controlado por la mafia y acogía en su barra a los sectores más marginados dentro del mundo homosexual: transexuales, travestis, chaperos y homeless expulsados de sus casas; y era uno de los más populares. En ese marco una madrugada de junio la policía entró en el local para hacer una redada (como solía ser habitual en los locales para homosexuales y transexuales, dónde entre otros se obligaba a portar al menos tres prendas masculinas para no ir a la cárcel). En el transcurso de la redada se concentró una muchedumbre en torno al local que comenzó a rebelarse, atacar a la policía y a dejar impactantes imágenes de travestis enfrentándose cuerpo a cuerpo a policías uniformados.

Esta lucha entre policía y homosexuales perduró durante varios días, y los habituales del barrio comenzaron a organizarse en grupos de activismo. Querían poner fin a las redadas, a la persecución, al ocultamiento. A ellos comenzaron a sumarse distintos grupos pro-derechos civiles y antiimperialistas. Se crearon  periódicos y se fundaron asociaciones para manifestar una sexualidad libre y no perseguida.

Los primeros orgullos

Al año de los acontecimientos, el 28 de junio de 1970 se celebró la primera marcha del orgullo gay en Nueva York, Los Ángeles y Chicago. Esta marcha de Nueva York entre la Séptima Avenida y Central Park, rápida por la emoción y el miedo soslayado, fue la primera manifestación colectiva y abierta en la que el colectivo de personas con una sexualidad diferente reclamaba su libertad, sus derechos y su visibilidad.

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Ese día de 1970 comenzó la fiesta anual del orgullo o dignidad LGTB (en inglés pride tiene otro matiz de significado). De las celebraciones en Nueva York y L.A. en 1971 se ampliaron a otras ciudades de Estados Unidos y dieron el salto a las ciudades europeas más cosmopolitas como París, Londres o Estocolmo.

La primera ciudad en organizar un orgullo tras la dictadura franquista fue Barcelona. En 1977 4000 personas se lanzaron a la calle y los grises cargaron contra ellos. En Madrid las primeras manifestaciones del orgullo se dieron en 1978 y crecieron en los 80, en paralelo a la contracultura que comenzaba a verse en la sociedad. Al principio la asistencia era minoritaria, reducida a unos cuantos grupos de vecinos del barrio de Chueca que marchaban a Sol y volvían por Gran Vía. En 1996 apareció la primera carroza coronada por Alaska, y se  añadió el componente festivo a la reivindicación. Un año más tarde la parroquia de Chueca se incluía dentro de los convocantes, un paso de gigante. En 2005 la aprobación del matrimonio homosexual fue un boom para la fiesta  y los Europride hicieron crecer su público dentro y fuera del país.

Hoy en día el Orgullo de Madrid se ha convertido en la celebración LGTBQ más multitudinaria de Europa, rondando el millón y medio de asistentes. El Europride, que aglutina a los movimientos de la mayoría de los países de Europa, alcanza el récord de dos millones de personas participando de la celebración. Este año se celebra en Amsterdam.

La larga estela de un movimiento

En 1973, gracias a las presiones del Gay Liberation Front, surgido tras Stonewall la homosexualidad fue retirada del manual de enfermedades psiquiátricas. En los ochenta el movimiento tuvo que afrontar la pandemia del sida y la falsa asimilación del homosexual como único portador y afectado. En esta época algunos cantantes, actores y personalidades públicas comenzaron a mostrar de una forma pública su sexualidad. En la década siguiente, los felices noventa, sumamos la B y la T al LGTBQ, poniendo el foco en la bisexualidad y las personas transgénero, hasta entonces bastantes marginadas dentro del propio colectivo LGTB (aunque protagonizaron los sucesos de Stonewall). En 1999 se denominó lugar de interés histórico Christopher Street, el lugar dónde se encontraba Stonnewall Inn, y las calles adyacentes, dando reconocimiento cultural al cominenzo de este movimiento social.

madrid orgullo

En 2001 los Países Bajos se convirtieron en el primer país que legalizaba y aprobaba el matrimonio homosexual, con la siguiente aprobación en muchos otros países occidentales. Durante esa década se produjo la real aceptación y normalización de la población homosexual en la mayoría de capas sociales como dejaron ver las series de televisión, el cine o la literatura. Traspasando la primera década del siglo añadimos la Q de la teoría Queer, según la cual debemos incluir a cualquier persona sea cual sea su sexualidad y género en la lucha contra la discriminación y la marginación social.

En un mundo en el que dos chicos árabes son ahorcados por quererse, en el que las agresiones contra el colectivo en España han vuelto a crecer, en el que un árbitro es atacado por su sexualidad, cuando algunos políticos la igualan con una enfermedad o se emiten leyes para prohibir la presencia de personas LGTBQ en Rusia, Polonia, Hungría, Arabia Saudí y hasta casi 80 países con sentencias de cárcel hasta pena de muerte, es más que nunca una necesidad reivindicar el orgullo de poder ser quien eres.

Pedro Aguado González
Pedro es historiador, escritor y gestor cultural. Le atraen un sinfín de géneros musicales y pasa horas buceando en el proceloso mundo virtual descubriendo grupos, canciones e historias. Ha participado en webs como Cronoviajeros o QueAprendemosHoy. Colecciona instrumentos musicales, viajes extraños y enemigos imaginarios.
Me gusta Las canciones de Antonio Vega, los cuentos de Borges y las culturas antiguas
No me gusta Lo que se crea solo para vender, el hip-hop y la economía
Pasaría una noche en vela con Sabina, Alaska, Leonor Watling, Pucho, Almodóvar y Jesús Ordovás, todos a la vez encerrados en un garito.
Una obra en la que me quedaría a vivir Blade Runner de Ridley Scott
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