LA FIESTA DE LA INSIGNIFICANCIA, MILAN KUNDERA

El humor se desliza a lo largo de las escasas 138 páginas de La fiesta de la insignificancia. Milan Kundera nos aleja de la seriedad con una prosa ligera y seductora que en el fondo nos hace reflexionar sobre temas importantes que pueden a llegar a ser considerados ínfimos. Quizá, como dicen los personajes, la insignificancia es la clave del buen humor y la esencia de la existencia.

Milan Kundera llevaba sin publicar desde el año 2000 hasta que en 2014 vio la luz esta pequeña fiesta que te deja con ganas de más. Porque aunque es una novela difícil de explicar lo que está claro es que cuando te quieres dar cuenta no te quedan más páginas, pero sí frases para el recuerdo. Y todo porque Kundera nos sumerge con un ritmo envidiable en las vidas de personajes tan dispares como disparatados.

El poder, el erotismo, la vanidad, la maternidad e incluso el totalitarismo se agitan capítulo tras capítulo para enseñarnos el lado más cómico de la esencia humana. Las vidas de Calibán, Charles, Ramón y Alain se ven entretejidas con un histórico y caprichoso Stalin. La fiesta de la insignificancia es casi un relato sobre lo más importante del ser humano, la capacidad de reírse de uno mismo.

2. Milan Kundera fiesta

Alain, con una extraña fijación por los ombligos al descubierto y su sensualidad carente de sentido, reflexiona sobre el cambio de mentalidad sexual que nos lleva a idealizar en cada época algo distinto y, por otro lado, crea una vida entera para la madre ausente que no quiso criarle. Así podemos ver a una suicida que se convierte sin planearlo en asesina y que en el fondo es casi un suspiro filosófico sobre la maternidad: ¿por qué debería ella traer a un bebé al mundo que no se lo ha pedido? Sobre todo podríamos preguntarnos si es la madre de Alain la causante invisible de su hilarante obsesión por los ombligos.

Calibán es un actor que decide reinventarse construyendo su propia lengua para su nueva vida. Así se hace pasar por un camarero pakistaní que no habla francés.  Mientras que D’Ardelo finge tener cáncer ante sus amigos, o no tan amigos, para celebrar al mismo tiempo su cumpleaños y su hipotético tiempo de vida restante.

3. Milan Kundera Frase

Pero, ¿se puede describir realmente una obra que no tiene una estructura concreta y que termina con la misma incertidumbre con la que empezó? Creo simplemente que de eso trata esta fiesta de lo absurdo, este cóctel de personas con anécdotas irrelevantes que forman vidas completas. A sus 85 años, Milan Kundera publicó La fiesta de la insignificancia, quizá como resumen o como interrogación. Para mí es una visión de cómo las cosas que a veces nos abruman durante mucho tiempo acaban por revelarse como algo tremendamente simple. Somos un conjunto de vivencias poco relevantes y, al final, esa suma de experiencias banales es lo que nos forma tal y como somos.

Ángela Pacheco
Ángela es bibliófila por naturaleza y por formación, conoce todo lo que rodea al mundo del libro, desde la portada hasta el punto final. Seguro que el libro que tienes entre manos ya ha pasado por las suyas. La música, el cine y el turismo se cruzan también en su universo interior dando forma a una visión muy particular de todo lo que lee.
Ha dicho que está decidida a ganarse la vida con su pasión, el mundo de las letras. Aceptamos donaciones para ayudarla. Ya sabes a quién acudir si necesitas un corrector especializado o una aprendiz de escritora.
Me gusta el cine más bizarro de serie z, las descripciones apasionadas en las páginas de cualquier libro, Gustav Klimt y la lluvia, sobre todo... la lluvia.
No me gusta la estupidez humana y vivir en un mundo donde lo que se nos enseña de pequeños no se respeta de mayores (compartir, respetar los turnos de palabra...).
Pasaría una noche en vela con Ed Sheeran, Ray Bradbury y con el líder de una secta o institución religiosa con el que poder discutir pacíficamente.
Una obra en la que me quedaría a vivir La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, podría pasarme la vida recorriendo los pasillos del Cementerio de los libros olvidados.
Bigote preferido El de Davy Jones del Holandés Errante y, sin lugar a dudas, todos los que participan cada año en el movimiento Movember.

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