LA CARRERA, NINA ALLAN

Despertamos ante la brecha que separa los géneros, florecen los movimientos por la visibilidad de la mujer en todos los ámbitos y, en la literatura, descubrimos día a día nombres de autoras que han venido para quedarse. Aunque el futuro que describe Nina Allan es oscuro, la escritora británica ha empezado a brillar y le quedan muchas historias por contar. La carrera es un eco que nos llega a través del tiempo para advertirnos, nos habla del poder que ejercemos sobre la naturaleza con la contaminación y la explotación de recursos. ¿Estamos a tiempo de evitarlo?

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La evolución de la sociedad en un entorno contaminado narrada desde las emociones, la familia y, sobre todo, la ciencia ficción. Esa es la premisa con la que abrí el libro de Nina Allan y encontré en sus páginas algo más que una distopía común. Los seres humanos hemos conseguido comunicarnos con los animales, podemos sincronizar nuestra mente con la de un perro y… ¿solo sabemos utilizarlo para apostar y vivir de las carreras? Una triste teoría que no suena del todo descabellada. Entre perros modificados crece Jenna, junto a su violento hermano y la ausencia de su madre hasta que el secuestro de su sobrina, una niña con habilidades extraordinarias, llega para romper una vida que empezaba a remontar.

De golpe estamos en el presente, ese futuro marcado por el fracking y la pérdida de las marismas queda atrás, y nos encontramos con Christy. Un extraño paralelismo nos hace preguntarnos si Christy y Jenna están conectadas, sus vidas se asemejan tanto que es difícil marcar dónde empieza una y acaba la otra. En el presente, la violencia de género se respira en el aire, la desconfianza y la duda marcan la vida de Christy. Es quizá la parte que más me gustó de La carrera de Nina Allan, los sentimientos eran palpables y el desenlace, inesperado.

Saltamos de nuevo al futuro para conocer a Maree, una joven que nos resulta familiar. ¿Podría la capacidad empática del ser humano amplificarse? ¿Sería esa la puerta a la comunicación entre especies? En la historia de Maree descubrimos a los habitantes del Atlántico, unas inmensas ballenas para las que el ser humano ha llegado a hacer sacrificios. ¿Puede haber paz entre especies cuando una de ellas se ha dedicado a explotar y destruir el planeta que ambas habitan? ¿Podría la naturaleza perdonar al hombre después de siglos de ofensas?

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La ciencia ficción nunca se ha acercado tanto a la parte más dolorosa de la realidad: el abandono, la muerte, la violación, el secuestro, la pérdida… ¿Explicarías tu dolor a tu doble de un universo paralelo si pudieras? ¿Entendería tu sufrimiento? ¿Estaría viviendo una vida parecida a la tuya?

Es complicado hablar de la obra de Nina Allan sin desvelar demasiado. Sí puedo decir que, ahora que llega la primavera a nuestros bigotes, deberíamos pararnos a reflexionar sobre nuestro impacto en el planeta y La carrera es una buena forma de mirar hacia dónde nos dirigimos si seguimos por este camino. El mensaje ecológico que nos deja la autora en sus páginas es imprescindible.

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Ediciones Nevsky pone a la venta el diez de abril esta novela y los que hemos podido leerla con antelación no dudamos en afirmar que no hay que perder la pista a Nina Allan.

Ángela Pacheco
Ángela es bibliófila por naturaleza y por formación, conoce todo lo que rodea al mundo del libro, desde la portada hasta el punto final. Seguro que el libro que tienes entre manos ya ha pasado por las suyas. La música, el cine y el turismo se cruzan también en su universo interior dando forma a una visión muy particular de todo lo que lee.
Ha dicho que está decidida a ganarse la vida con su pasión, el mundo de las letras. Aceptamos donaciones para ayudarla. Ya sabes a quién acudir si necesitas un corrector especializado o una aprendiz de escritora.
Me gusta el cine más bizarro de serie z, las descripciones apasionadas en las páginas de cualquier libro, Gustav Klimt y la lluvia, sobre todo... la lluvia.
No me gusta la estupidez humana y vivir en un mundo donde lo que se nos enseña de pequeños no se respeta de mayores (compartir, respetar los turnos de palabra...).
Pasaría una noche en vela con Ed Sheeran, Ray Bradbury y con el líder de una secta o institución religiosa con el que poder discutir pacíficamente.
Una obra en la que me quedaría a vivir La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, podría pasarme la vida recorriendo los pasillos del Cementerio de los libros olvidados.
Bigote preferido El de Davy Jones del Holandés Errante y, sin lugar a dudas, todos los que participan cada año en el movimiento Movember.

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