INCONSCIENTES DEL SIGLO XXI

Soledad Córdoba. “En un lugar secreto II” 2008.

Existen pocos movimientos artísticos tan fácilmente asociables a los sueños, de una manera tan popular y clara, como el movimiento surrealista. Todos tenemos en la mente la fórmula: Sueños + Arte = Surrealismo.

Dalí, Miró o Magritte, entre otros muchos, inspeccionaron los recovecos de la mente y lo plasmaron en sus lienzos, haciéndonos soñar, reír, pensar y pestañear con cierta perplejidad.

Casi 100 años después de que Bretón redactara el primer Manifiesto Surrealista, parece que a los jóvenes creadores españoles les sigue despertando interés ese mundo ajeno a la propia voluntad en el que todo es posible. Sin embargo, aunque el tema sea el mismo, la intención es diferente. Los artistas de hoy no se dejan guiar por el inconsciente para pintar o esculpir, no utilizan la técnica automática de Miró, ni el azar de André Masson, aunque a veces lo parezca, sus obras están muy pensadas y nada se deja a lo fortuito, aunque muchos surrealistas tampoco lo hacían.

Según Jung los sueños se basan en alguna experiencia real vivida o vista anteriormente, de tal manera que lo representado son realidades conocidas por todos pero con ciertos elementos fantásticos que se escapan a la lógica y que por lo tanto se relacionan con los sueños.

En el arte contemporáneo del siglo XXI ha cobrado una especial relevancia la “acción” como intención fundamental de la obra, especialmente en trabajos reivindicativos y de crítica social, relegando a un segundo plano la estética, lo que ha a veces causa la desaprobación del gran  público que busca deleitar su mirada ante colores y técnicas virtuosas.

 Juan Zamora. " Un árbol y su sombra" 2013.
Un árbol y su sombra. Juan Zamora. 2013

Pues bien, hoy daremos el gusto, al gran público con una selección de artistas cuya técnica e imágenes no nos dejarán impasibles.

El tema de los sueños permite dar rienda suelta a la imaginación hasta los límites más insospechados, pero también crear juegos ópticos y trampantojos que nos hacen dudar de la realidad. Es el caso de algunas de las obras de Juan Zamora como A tree and its shadow” de 2013,  con juegos de sombras, trabaja desde la miniatura, utilizando el dibujo complementado por otros elementos que participan en la obra. En una hoja de papel dibuja un diminuto árbol, el realismo del árbol es tal, que parece que está literalmente plantado en el folio, esta ilusión es acentuada por la luz de un flexo lateral que parece alumbrar al árbol que proyecta su sombra en el papel. Desaparece la barrera entre lo ficticio y lo real, que además se acentúa por la silueta leñosa del árbol que nos transmite cierto aire fantasmal.El engaño óptico resulta sorprendente.

Almudena lobera. "Ser, estar y de saparecer" 2010.
Almudena lobera. “Ser, estar y de saparecer” 2010.

La sombra es un tema que ha dado mucho juego en la representación fantástica, en cine, en literatura, tienen una connotación de misterio a pesar de la realidad científica que evidencia. Tal es el caso de  las obras de Almudena Lobera que quizá sea la más “surrealista” de los artistas que se presentan. Trabaja a partir de los estados de ánimo de la mente y cómo influyen en la obra.  El resultado son imágenes “inquietantes”[1] con una interesante experiencia visual. Almudena utiliza el dibujo como técnica e incluye objetos de la vida cotidiana. La obra “Ser, estar y desaparecer” de 2010, unas botas de goma pintadas de blanco de las que sale una sombra de grafito proyectada en la pared como testimonio de alguien que estuvo ahí, quedando su sombra como testigo, se funde la realidad de las botas con la fantasía de la sombra sin cuerpo que, como la sombra de Peter Pan, ha decidido independizarse de su dueño.

Carolina Silva. "Emergency Exit" 2006
Carolina Silva. “Emergency Exit” 2006

             Carolina Silva, trabaja en la misma línea fantasmagórica e intrigante de Almudena Lobera, sólo que en ella apreciamos influencias de la estética japonesa. En su obra aparecen reminiscencias de los fantasmas de Hokusai, de los cuentos de Lafcadio Hearn y las películas de Kobayashi, todos ellos relacionados con la “riquísima tradición narrativa de lo sobrenatural”[2]. La obra titulada “Emergency Exit” de 2006, representa una escalera de papel siguiendo la técnica del origami, la papiroflexia japonesa que construye una etérea escalera sujeta por hilos desde el techo, una escalera flotante, de aspecto teatral que deberíamos utilizar, sólo, en caso de emergencia.

Jordi Rives. "Answer II" 2015
Jordi Rives. “Answer II” 2015

            Jordi Ribes representa la cara abstracta de estas ensoñaciones, sus cuadros  de colores suaves y líneas onduladas nos recuerdan al mar, al cielo. En  “Answer II” de 2015, una serie de anillos concéntricos parecen hipnotizarnos para trasladarnos a otra realidad.

Soledad Córdoba
Soledad Córdoba. ” En el silencio” 2009

 La mezcla de la realidad y la ficción queda patente en las obras de Soledad Córdoba, en las que establece una unión íntima entre el cuerpo humano y la naturaleza desde una perspectiva de ensueño, como “En un lugar secreto II” de 2008. El toque siniestro de los sueños se hace patente, con imágenes de gran belleza pero que pueden llegar a resultar incómodas al espectador sensible.

Buby Canal "Chrystelle" 2012
Buby Canal “Chrystelle” 2012

Por último Bubi Canal nos proyecta el vídeo “Chrystelle” de 2012, de estética pop, de colores primarios que vagan por la alta montaña. Existe de nuevo una relación entre la fantasía y la naturaleza, nuestra protagonista alcanza la cima de la montaña donde se siente libre.

Todas estas obras sobrepasan la razón creando un juego con el espectador ante la extrañeza de la pieza. Se suele llevar al campo personal, pero gracias al inconsciente colectivo del que nos hablaba Jung somos capaces de encontrar analogías de lo representado.

Felices sueños.

PS: Todos estos artistas se encuentran en el archivo de creadores

de Matadero Madrid.

[1] A. Lobera, Almudena Lobera en Plataforma Complutense de Creadores Universitarios, 2010, p.3,

[2]J. Montes, “La materia oscura en ABCD de las Artes y las Letras, nº 765,  2006, pp. 41.

Teresa López Flores
Teresa es historiadora del arte y seguidora habitual de todas las ramas de la cultura independiente nacional. Ha trabajado en un sitio tan postinero como el Louvre de París y tiene una sensibilidad particular con el arte contemporáneo. Le hemos pedido que no hable de la aquiescencia kuhniana de los subterfugios freudianos del arte conceptual pictográfico. Por vuestro bien.
Me gusta El verde de los rostros de Kirchner y el de las medias de Irma la Dulce
No me gusta El doblaje de las películas europeas
Pasaría una noche en vela con Linda Nochlin
Una obra de arte en la que viviría En el Siddhartha de Herman Hesse
Bigote preferido el del Capitán Garfio

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