ENTREVISTA A ROBERTO CASTÓN

roberto castón

En mi primer post decidí hablar de los comienzos de películas que me impactaron. Una de ellas fue Los tontos y los estúpidos de Roberto Castón que narra varias historias cruzadas en tres planos de representación: el actor en la vida cotidiana, el actor en el ejercicio de su profesión y la película en sí. Nuestra Community Manager lo colgó en twitter mencionándolo y él, semanas más tarde, nos contestó. Le preguntamos si podíamos entrevistarlo y accedió. Un martes de octubre, en el madrileño barrio de Lavapiés, entre cañas y croquetas, acompañado de la actriz Dayana Contreras, nos contestó unas preguntas. Este es el resultado:

Cuéntanos sobre tus comienzos. ¿Cómo fue lo de llegar a ser director de cine?

Roberto: Yo comienzo a obsesionarme con el cine, y es que todos los directores estamos obsesionados con el cine, de muy joven. No de niño, pero con 17 o 18 años me empezó a interesar otro cine. Yo empecé la carrera de Filología Hispánica en A Coruña y la terminé en Santiago (de Compostela), donde había un circuito alternativo de cine y se llevaba a cabo un festival que sigue existiendo llamado Cine Europa que durante un mes ponen todo lo mejor del cine del año, sobre todo europeo. Yo iba para escritor, tengo cuentos, novelas cortas, pero nada publicado. Después de acabar me fui a hacer un Erasmus a Lisboa porque también hice la carrera de portugués y trabajé en el Instituto Cervantes y, parece mentira que dando clases de español se pueda ganar dinero, pero gané mucho dinero ya que coincidí con la Expo 98 y había que hacer muchas traducciones del portugués al español. Con ese dinero ahorrado pude cumplir mi sueño de estudiar cine en Barcelona.

Estudié en el CECC (Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña) que ya no existe. De ahí salieron algunos directores importantes como Isaki Lacuesta o Santiago Zannou. Hice mi primer corto que se titula Maricón, que se puede ver en Youtube. Gané algún premio, fui a muchos festivales. En el 2003 me llamaron de Bilbao unos amigos que habían conseguido una subvención para hacer un festival allí, pero no había nadie en la organización que supiera de cine y me fui a Bilbao a hacerlo. Tuvo mucha repercusión y ahora es uno de los más famosos de temática LGTB (Zinegoak). Yo antes era el director del festival y ahora soy director de programación y me abrió la posibilidad de hacer mi primer largo, AnderSe puede ver también en Youtube, alguien lo colgó (pero se ve mal y está en euskera sin subtítulos)Participó en la sección de Panorama en Berlinale, ganamos un premio allí y 25 más en el resto del mundo.

los tontos y los estupidos

La película se estrenó en Alemania, pero aquí no…

Roberto: Se estrenó en Francia, Italia, Alemania, Bélgica Taiwan…, pero aquí no. A principios de 2010 lo cogió una distribuidora española, pero con la crisis decidió no estrenarla. Yo ya había comenzado a escribir el guión de Los tontos y los estúpidos pero no conseguíamos el dinero. En 2012 íbamos a tirar la toalla pero entre el productor y yo decidimos hacer algo, para que el esfuerzo de dos años no quedase en el vacío. Pero ese “algo” tenía que ser muy, muy económico.

Es decir que la puesta en escena austera es producto de la crisis…

Roberto: Sí, pero tuve que cambiar el guión para encontrarle a esa austeridad un sentido cinematográfico y una coherencia interna y eso fue lo más complicado de todo. Tuve que transformar un guión “normal” a lo que se ve en la pantalla. El supermercado, por ejemplo, era un supermercado, no dos sillas y una mesa y un ambiente de supermercado. Lo que intenté fue cuestionar qué es la ficción y qué es la realidad en el cine. ¿El actor es actor desde el momento que entra en el plató o es actor antes? Todo ese juego. ¿Es más real lo que vemos dentro del plató o cuando los profesionales están descansando comiendo en el restaurante? La película en realidad se cuestiona muchas cosas: la familia, el género, la paternidad, la homosexualidad. Me pareció coherente hacerse preguntas sobre el propio cine y de ahí salió hacer la película como está ahora.

Dayana: La gente más cercana nos implicamos en la película para lo que hiciera falta porque rodarla en nueve días era muy difícil, cambiar el decorado, llevar las cosas, etc. Casi no teníamos personal técnico.

Roberto cAstón

¿Lo rodaron con poco presupuesto y los actores lo hicieron gratis?

Roberto: Sí, ellos se iban a llevar algo de lo que ganara la película pero al final fue un fracaso en taquilla y no se llevaron nada (risas).

La presentaron en San Sebastián. ¿Tuvo buena acogida?

Roberto: En San Sebastián tuvo más éxito que en la distribución comercial. Allí gustó mucho: las sesiones llenas de gente, tuvimos ovación cerrada, al jurado joven le encantó… Estábamos primeros en la votación del jurado joven hasta que llegó la película mexicana Güeros que se llevó todos los premios. Horizontes latinos y Nuevos directores. Lo que hicimos fue estrenar casi inmediatamente. Estrenamos con Torrente 5.

Dayana: A nivel mediático hay un bombardeo de información sobre la otra película y la nuestra queda en un segundo plano.

Roberto: A la prensa le gustó mucho. Tuvimos muy buena crítica.

Dayana: Estuvo bien acogida pero en un círculo muy cerrado.

Roberto: No teníamos dinero para promocionarla. Esperábamos unos diez mil espectadores pero quedamos bastante por debajo de esa cifra.

Dayana: San Sebastián es un medidor muy fuerte. Esperábamos un poco más. Si se estrella allí no levantas cabeza, pero si tienes buena acogida, sí.

Tienes una productora: Ilusión Óptica.

Roberto: Sí, es unipersonal. Estás viendo a la productora. Soy yo (risas). Coproduzco mis películas. Pongo parte de mi sueldo o mi sueldo entero. Tengo un porcentaje simbólico de mis dos largos.

También estás, como antes nos dijiste, en el festival Zinegoak de jefe de programación…

Roberto: Este año le dimos el Premio Honorífico al productor Fernando Díez que el año anterior había participado en la producción de las películas A escondidas de Mikel Rueda, Los tontos y los estúpidos y Vestido de novia de Marilyn Solaya. Nos pareció digno de mencionar. No conozco otro productor que hiciera tres filmes de temática LGTB en un mismo año. Son películas interesantes las tres.

¿Existe un nuevo cine vasco?

Roberto: Sí, yo creo que sí. Hay un nuevo/otro cine español y eso se está dando por todas partes. Los costes de producción son más económicos y con una cámara pequeña puedes hacer grandes cosas. Lo más importante es que haya nuevas visiones, que la gente investigue.

Algún director nuevo para recomendar o gente que comienza…

Roberto: Está comenzando como director (el productor) Luis Miñarro. Hizo dos documentales y el largo de ficción Stella Cadente y ahora va a seguir con ficción. También Sergio Candel que hizo La señora Brackets, la niñera, el nieto bastardo y Emma Suárez que estaba en el PNR (Plataforma de Nuevos Realizadores) en la Sala Berlanga. Hay muchos. Ahora se me ocurren estos.

¿Y actores?

Roberto: Me gusta mucho trabajar con los actores que me entienden como director, y que vean la película como yo la veo. No tengo alguno en especial con el que quiera trabajar. Bueno, con Emma Suárez sí, sobre todo porque me cae bien. Y me gusta como actriz. Ingrid García Jonsson me parece encantadora. Natalia de Molina también me parece encantadora. Tan sencilla y tan maja. Las dos son estupendas actrices. Con cualquiera con quien me pueda entender.

los tontos y los estupidos

¿Y en esta película?

Dayana: Trabajar con Roberto es muy fácil. Cuando el actor ha comprendido lo que él quiere decir, trabaja con muy pocos planos. En el caso de Los tontos y los estúpidos en nueve días se generó toda la historia. Esa sensación de equipo que llega a ensayar por la mañana y se va por la tarde se consiguió en ese tiempo.

Roberto: Los tontos y los estúpidos es la simulación de un ensayo de una película que no se filma. Interesante, ¿no?

Dayana: Era muy interesante y mágico. Cada uno ocupó su rol sin problemas. El día que Vicky Peña vino a hacer sus escenas, la gente a la que no le tocaba rodar apareció para verla actuar.

Roberto: A Vicky Peña no la dirigí. Hizo su personaje como ella lo veía que no era exactamente como lo veía yo, pero me gustó y ahí se quedó. A Nausicaa Bonnin tuve suerte de recuperarla para el cine y la verdad es que me sorprendió mucho. En el montaje la vi mejor que en el rodaje. Al final nos sobró medio día e hicimos una paella. Fue un rodaje muy bonito. Lo hicimos por amor al arte, por amor nos levantábamos, por amor llegábamos al plató con ganas de trabajar…

Dayana: Fue impresionante la cantidad de muebles que tuvimos que llevar. El material que se juntó allí. La mayoría venía de la casa antigua que acababa de vender el director de fotografía, Juanmi. Se rodó muy rápido.

Roberto: Más que tardar mucho en escribirla, lo trabajoso fue encontrar la forma para llevar a cabo la película. Estoy conforme con el resultado. En Donosti me preguntaron si la película estaba mejor como terminó siendo que como iba a ser al principio y ya nunca lo podremos saber. Yo estoy muy contento con este resultado.

Hay mucho juego con el espectador. Es él quien se imagina el supermercado, la casa…

Roberto: En el teatro se hace eso mucho. En cine generalmente se da todo. Salvo unas pocas películas: Dogville de Lars on Trier; César debe morir de los hermanos Taviani, con actores no profesionales…

¿El título por quién va?

Roberto: Eso es algo que se entiende una vez que se ve la película.

Invito a los lectores de esta entrevista que quieran saber quiénes son Los tontos y los estúpidos vean la película en Filmin.es

Lucas Cavallo
Este porteño de raíces hispano-argentinas ha viajado a todas partes, ha visto todas las películas y guarda en su archivo cerebral la mayor cantidad jamás conocida de actores, actrices directores y películas. Sus pasiones abarcan desde los Beatles a los bares de Madrid, pasando por la pintura de Hopper.
Ha prometido hacer un enorme esfuerzo por no psicoanalizar ni ligar con nadie.
Me gusta Roberto Bolaño, Woody Allen y la tortilla (tortisha dijo)
No me gusta Las pipas, cómo juega la selección argentina y el PP
Pasaría una noche en vela con Felipe VI, se le daba bien en las olimpiadas
Una obra de arte en la que viviría en Psicosis
Bigote preferido El del pibe Valderrama, y el bigote con calva del Tato Abadía

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