ENTREVISTA A LA GALERÍA ESPACIO MÍNIMO

Doctor Fourquet se ha convertido en arteria principal del mercado del arte, con el distinguido título de ser la calle con más galerías por metro cuadrado de toda España. En ella se han establecido desde hace quince años los galeristas de Espacio Mínimo, un proyecto absolutamente personal y contemporáneo que ha logrado situarse como referente de otras galerías en Madrid. Entre el barullo del desmontaje y montaje de la nueva exposición, Pepe (José Martínez Calvo), Luis (Luis Valverde Espejo), y su perro Sancho nos reciben para hablarnos de la situación de las galerías, la realidad legal y la defensa a ultranza de un proyecto cultural que nace de una verdadera vocación.

¿Cuál es vuestra visión del arte contemporáneo? ¿Tiene buena salud? ¿Qué le falta?

Pepe: Es una pregunta muy amplia y muy complicada. Yo creo que tiene la misma salud que ha tenido siempre, en todas sus contemporaneidades, los mismos defectos y virtudes. El arte en sí no tiene ningún problema. Los artistas están creando al mismo nivel. Puede tener problemas el mercado del arte, la difusión, la promoción del arte español en el exterior, cosas al margen de la creación artística. Yo creo que la creación artística es sana y coherente con su momento, como ha sido en todas las épocas.

Luis: Sí. ¿Cuáles pueden ser los problemas que ahora mismo pueda tener? Los de siempre. Puede tener problemas de presupuesto… Pero para los artistas es una necesidad, crear, y toda la sociedad se aprovecha de esa necesidad. Es como una fuerza, un impulso al que es muy difícil de frenar y poner cortapisas. Esas cortapisas hacen que se resienta el producto. Porque a veces puedes dejar de desear hacer una obra por censura económica, por censura del mercado… La crisis está en la educación, en cómo nos educan para entender el arte contemporáneo.

Pepe: Deberían incentivar la necesidad de consumir arte contemporáneo. Parece que es algo secundario. El ser humano tiene unas necesidades claras. Si le quitas el arte y otras cosas deja de ser humano. Es lo que hace a una sociedad peor y lo que nuestros gestores no entienden. Cuando no hay crisis hay una crisis de cultura. Ha habido momentos en los que el país estaba bien, era próspero y la cultura seguía siendo un jarrón innecesario que el gestor sólo miraba cuando necesitaba publicitarse. En España lo relacionado con la cultura parece que debe ser gratis y festivo. No se valora la propiedad intelectual dónde el terreno, la vivienda y otras cosas sí se valoran mucho.

Luis: Somos una potencia cultural en contra de nosotros mismos. A pesar de todas las trabas tenemos la generosidad de personas como Soledad Lorenzo o Helga de Alvear que ceden parte de sus colecciones a la administración y permiten enriquecer su patrimonio. Y estas acciones no se valoran. Parecen excentricidades o algo así.

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Interior de la galería con la actual exposición

¿Cómo veis el papel que juegan ARCO y otras ferias para hacer más visibles las artes plásticas?

Luis: Las ferias de arte son principalmente una plataforma que sirven para dinamizar el mercado. Como en el caso de los coches u otro producto.

Pepe: Un lugar dónde se convocan a vendedores y compradores. Lo que pasa es que en el caso de ARCO no había un mercado real y se crearon muchas cosas accesorias que no eran las propias de una feria. Se convirtió en una especie de Bienal.

Luis: Tenías que ir a Arco. Si eras artista tenías que estar en Arco.

Pepe: ARCO es importante y espero que siga siendo importante. Contribuye, como dice Luis, a dinamizar el mercado del arte.

Luis: En Londres la primera gran feria, Frieze, se ha organizado desde hace poco más de diez años porque ya había un gran mercado. Aquí se creó una feria dónde no había un mercado. Las ferias más antigüas son Colonia y la Basel. Tienen más de cuarenta años, es otro tipo de situación.

Contadnos, en líneas generales, qué representa Espacio Mínimo.

Pepe: La idea era poner lógica y coherencia a un trabajo que estábamos realizando de forma profesional casi por inercia. Yo trabajaba en la administración en Murcia, coordinaba exposiciones para el departamento de Artes plásticas. Contaba con presupuestos, medios y espacios, pero un gran número de proyectos me parecían incoherentes y no creía en ellos. En privado me quejaba hasta que Luis me dijo que lo había que hacer era llevar a cabo aquello en lo que creíamos. De forma algo inconsciente decidimos montar una galería, para defender estos proyectos.

Luis: Sentíamos que teníamos cierta intuición para el mercado, pero no teníamos clientes, ni dinero ni formación.

Pepe: En España nuestra profesión es muy reciente . Existía de una forma muy nueva. Lo que me gusta de mis colegas más jóvenes es que han tenido la posibilidad de aprender y prepararse para este trabajo: saben idiomas, conocen el mercado internacional, tienen contactos internacionales, tienen una buena formación…

Luis: No había máster ni en ningún sitio te enseñaban cómo gestionar una galería, o cómo funciona el mercado del arte. Al final te tienes que buscar tu propia formación. No había tampoco tantos elementos de contraste ni tanta comunicación. Y estábamos en Murcia, al margen de este mundo, sin contexto. Al principio fue duro. Lo bueno es que al final nuestro trabajo se convirtió en una forma de vida. Ya sabemos lo que somos, agentes desde la creación de la obra de arte hasta la venta. Acompañamos a las obras en todo el proceso, incluso en la conservación.

¿Hacia qué públicos os dirigís vosotros como galería? ¿Buscáis ampliarlo de alguna manera?

Pepe: A quien quiera ver las obras. La galería está abierta a todo el mundo.

Luis: Sí. El cliente elige las piezas y las piezas acaban eligiendo al cliente.

Pepe: Nuestros clientes están evolucionando al mismo nivel que la galería. Hay clientes que se han hecho mayores o se han aburrido, mientras que afortunadamente han seguido apareciendo clientes nuevos. Algunos están desde el primer año de Espacio Mínimo. Pero no tenemos un planteamiento previo.

Luis: Hay dos tipos de público: los coleccionistas en general, y luego el cliente exclusivo, cada vez menos habitual, con el que hay una complicidad, asesoramiento personal… Yo recuerdo un cliente que la primera pieza que le vendí era de otra galería, y sin ningún problema, es muy sutil todo.

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Interior de la galería Espacio Mínimo

Recién acabáis de terminar la exposición trabajoabsoluto de Juan Luis Moraza, ¿qué viene ahora? Y aprovechando esto, ¿cuál es la dinámica que seguís para traer a nuevos artistas?

Pepe: La siguiente es la de un artista nuevo para nosotros, pero no para España, ya que tiene una trayectoria anterior. Es Kristoffer Ardeña, un artista joven, de origen filipino, que trabajó con la Galería Oliva Arauna. Después de estar unos años fuera de España, de nuevo en Filipinas, volvió con un proyecto al espacio OTR, en el que se hacen invitaciones a artistas y comisarios para realizar exposiciones sin ánimo de lucro. Volvimos a ver el trabajo de Kristoffer, hablamos con él y no tenía galería. A ambos nos interesaba trabajar juntos y hemos empezado con él. Así integramos a nuevos artistas, además de con los que seguimos trabajando.

Luis: Hay algunos con los que colaboras, otros a los que representas, otros a los que representas solo aquí en España… Algunos se van porque ya has hecho todo por ellos, o por que falta complicidad, o porque tienen otro proyecto a largo plazo. Al final la galería es lo que puede hacer por cada artista.

Hace unos años creasteis un stand virtual en ARCO, vuestro nombre llama a lo pequeño… ¿es una forma de decir qué el arte no necesita siempre de lo material?

Pepe: Ese proyecto fue pensado y meditado para un momento concreto. Un momento en el que nos tuvimos que replantear lo que hablábamos al principio, ¿qué es realmente una feria de arte? Había mucha confusión… La sigue habiendo y en España más. Nosotros defendíamos que debe ser el mejor lugar posible para comprar y vender. No es el mejor lugar para ver, apreciar y degustar el arte. Para conocer realmente el proyecto de un artista tienes que visitar una galería, un museo o un centro de arte; y una vez tienes todo ese conocimiento puedes ir a una feria a elegir lo que vas a comprar porque te presentan un montón de productos. Tú, en una feria, te puedes enamorar de una pieza y el conjunto de la obra del artista defraudarte, o al contrario. Recuerdo un coleccionista que decía que ya no visitaba las galerías porque con ir a tres ferias lo veía todo.

Luis: Al final habíamos conseguido que se pervirtiera la mirada del arte contemporáneo., y que se viera siempre con el filtro de la fería, que estaba enmascarando la realidad del mercado. Entonces era más una feria de imagen del mercado del arte que un mercado del arte. Nuestra idea fue algo kamikaze…

Pepe: El stand era virtual pero remitía a un stand real, que estaba en Lavapiés. Había unos microbuses que salían de la feria cada media hora para visitarlo. El stand podía verse en tiempo real a través de cuatro monitores dentro de una instalación a la que tenías que entrar para ver las obras. No era una frivolidad.

Luis: Hicimos una inversión espantosa para hacer todo aquello y salimos airosos, pero por poco. A veces parece que hacemos las cosas para tomar el pelo, pero para eso no me gasto tanto dinero. Hace años hicimos en otra edición de ARCO un stand diferente porque nos cambiaron de sitio varias veces.

Pepe: Éramos una galería de Murcia, muy joven, y al funcionar el sitio en el que estábamos se lo cedían a otra galería más conocida. Nuestra reflexión era que los sitios son importantes pero no decisivos: tu podías tener un stand magnífico situado al lado de los baños. Lo que hicimos fue cerrar el stand con un panel y poner dos puertas de obra, una cada lado. En el exterior estaban los cuadros apilados en sus envoltorios y una bombilla de 40 W, y nosotros en una silla. La entrada estaba cerrada, y quien tenía curiosidad entraba por la salida. El interior era impresionante, todo blanco con las obras expuestas. A veces se convierte ARCO en un parque de atracciones porque la prensa sólo se centra en lo más llamativo.

¿Por qué decidisteis estableceros en la Calle Doctor Fourquet?

Luis: Cuando tomamos la decisión de venirnos a Madrid desde Murcia lo hicimos porque allí no podíamos crecer, no teníamos contexto. Y venimos a buscarlo. Al venir a Madrid pensamos que no nos debíamos de ir a más de 500 metros de una galería ya establecida.

Pepe: Las zonas eran: el barrio de Salamanca; Barquillo, la zona con más galerías en ese momento, aunque no tenía espacios a ras de calle; y la zona del Museo Reina Sofía. En ese momento aquí solo estaba Helga de Alvear y alguna más. El museo tenía que crear un entorno, en esta zona había locales muy baratos, nos arriesgamos.

Luis: Fue como volver a empezar otra vez. Pero empezó a tener sentido, yo ya no me veo en otro sitio.

¿Cuál es el estado actual de la calle? ¿Sigue atrayendo gente, se diversifica la oferta además de las galerías, cómo evoluciona?

Pepe: Llevamos 16 años en esta calle y ha evolucionado para bien. De dos o tres galerías que llegamos a estar a las más de 15 que hay ahora, ha habido un cambio increíble. Ahora la calle EXISTE. Está en el mapa del arte, no sólo de Madrid, sino de España y el exterior. Cuando al principio me preguntaban, ¿dónde está la galería? Yo decía: al lado del Museo Reina Sofía. Ahora digo: en Doctor Fourquet y la reconocen como la calle de las galerías.

Luis: Las visitas se han multiplicado exponencialmente. Lo que estás haciendo se está viendo. En las inauguraciones antes teníamos que llamar a todo el mundo, aun con autores internacionalmente reconocidos, ahora con una nota de prensa viene todo el mundo.

Pepe: Para cualquier galerista que quiere instalarse aquí, debe plantearse esta calle, e incluso la zona de los aledaños.

Luis: Y además la calle ahora tiene árboles, tiene aparcamiento regulado, el espacio de Esta es una plaza ha sido totalmente remodelado, ahora tiene vida…

¿Cómo describiríais la situación actual de las galerías de arte en Madrid? ¿Qué consejo le dariáis a un nuevo galerista?

Luis: Desde hace tres años no participamos activamente en ninguna asociación ni agrupación profesional. No puedo dar un discurso contrastado pero como tenemos aquí la calle vemos a colegas a diario. Ahora volvemos a ver las cosas con más ilusión. Estar juntos y cerca es muy positivo para desarrollar nuestro trabajo.

Pepe: Fuimos los primeros en alegrarnos de recibir a nuevas galerías a la calle. Lo primero que hicimos fue poner a su disposición nuestro horario y nuestra experiencia. Todas las cosas que hagamos conjuntamente van a ser beneficiosas para todos. Es mejor que inauguremos juntas quince galerías que diez. Acciones más específicas como la jornada previa a la inauguración de ARCO para coleccionistas internacionales u otras atraen a público y nos enriquecen a todos.

Luis: Lo bueno es que ahora mandamos mensajes positivos desde nuestros espacios. Porque antes un galerista estaba siempre quejándose. Ahora es un momento que vivimos con cierta precaución pero parece que podemos volver a recuperar la ilusión.

Pepe: Yo a alguien nuevo y joven le aconsejaría todo aquello que deseaba cuando estaba empezando: cercanía, contexto, colaboración, experiencia de los colegas, que se arrope de todo eso.

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Obra de la actual exposición, Negro paintings, de Kristoffer Ardeña

Espacio Mínimo abre sus puertas a todo el público en horario de Martes a Viernes de 10:00 a 19:00 h. y Sábados de 11:00 a 14:30. La exposición actual, Negro paintings, con las obras de Kristoffer Ardeña, se mantendrá desde el 12 de Marzo hasta el 14 de Mayo. Podéis pasaros a ver sus obras, y por qué no, a comprar arte.

Pedro Aguado González
Pedro es historiador, escritor y gestor cultural. Le atraen un sinfín de géneros musicales y pasa horas buceando en el proceloso mundo virtual descubriendo grupos, canciones e historias. Ha participado en webs como Cronoviajeros o QueAprendemosHoy. Colecciona instrumentos musicales, viajes extraños y enemigos imaginarios.
Me gusta Las canciones de Antonio Vega, los cuentos de Borges y las culturas antiguas
No me gusta Lo que se crea solo para vender, el hip-hop y la economía
Pasaría una noche en vela con Sabina, Alaska, Leonor Watling, Pucho, Almodóvar y Jesús Ordovás, todos a la vez encerrados en un garito.
Una obra en la que me quedaría a vivir Blade Runner de Ridley Scott
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