EL TRAZO DE LAS FLORES

Franz Bauer, Strelitzia reginae, 1820. Museo de Historia Natural de Londres. (Ave del paraíso)

La primavera es posiblemente la estación más exuberante del año, momento en el que la flora despliega sus mejores armas de seducción en un alarde de colorido, formas y fragancias. Por ello, en este mes de marzo que da la bienvenida a tan alegre estación he decidido dedicarla al arte del dibujo botánico, una práctica en la que se fusionan la ciencia y el arte.

El estudio del mundo vegetal siempre ha preocupado al ser humano como fuente de curación y valores medicinales. Su representación gráfica, hasta la llegada de la fotografía, se hacía imprescindible para su identificación y aún hoy, el dibujo de la flora ocupa un importante lugar ya que ofrece una visión diferente al crear una imagen-tipo de la especie representada y no un ejemplar en concreto como hace la imagen fotográfica.

Sin embargo, para que el dibujo tenga un valor científico debe de mostrar ciertos caracteres específicos que permitan la identificación de la planta por ello son necesarios conocimientos de botánica. Desde la Antigua Grecia se encuentran representaciones de plantas en tratados, siendo en muchas ocasiones, los propios biólogos o botánicos los que dibujaban mientras que en otros casos se encargaba el trabajo a dibujantes especializados.

El siglo XVIII con su afán investigador dio a luz algunos de los  botánicos y dibujantes más importantes como Georg Dyonysius Ehret  el cual colaboró con Linneo en la ilustración de la clasificación de los géneros de las flores:

Georg Dyonysius Ehret, Guaiava alba dulcis, 1750. The J. Paul Getty Museum, Los Angeles.
Georg Dyonysius Ehret, Guaiava alba dulcis, 1750. The J. Paul Getty Museum, Los Angeles. (Guayaba)
Georg Dyonysius Ehret, Nerium indicum, 1760. The Morgan Library & Museum.
Georg Dyonysius Ehret, Nerium indicum, 1760. The Morgan Library & Museum, New York. (Adelfa)
Georg Dyonysius Ehret, Passiflora, siglo XVIII. The Morgan Library & Museum. (Flor de la Pasión)
Georg Dyonysius Ehret, Passiflora, siglo XVIII. The Morgan Library & Museum, New York. (Flor de la Pasión) Si queréis ver más imágenes de este botánico pinchad aquí.

Otras dos figuras importantes de finales del XVIII y principios del XIX fueron los austriacos  Ferdinand y Franz Bauher:

Franz Bauer, Protea cynaroides, 1800. Museo de Historia Natural de Londres.
Franz Bauer, Protea cynaroides, 1800. Museo de Historia Natural de Londres. (Protea gigante)

 

Ferdinand Bauer, Alyogine hakeifloia, 1800. Ilustración de la Nueva Flora Holandesa.
Ferdinand Bauer, Alyogine hakeifloia, 1800. Ilustración de La Nueva Flora Holandesa. (Hibiscus australiano)

En muchas ocasiones encontramos la disección de la flor y el fruto, ya que elementos como el número de estambres, la simetría de la flor o el tipo de división de la hoja son importantes para su identificación.

Y más allá del estudio botánico encontramos los dibujos de Ernst Haeckel  (1834-1919) con un desarrollo geométrico de visiones caleidoscópicas.

Ernst Haeckel, Nepentaceae,
Ernst Haeckel, Nepentaceae, 1904 . En Kunstformen der Natur.(Plantas jarra, carnívoras)
Ernst Haeckel, Siphonaeae
Ernst Haeckel, Siphoneae, 1904. En Kunstformen der Natur. (Algas verdes)

Sin embargo vamos a centrarnos en una serie de ilustraciones que alberga una institución mucho más cercana a nosotros que las anteriores: El Real Jardín Botánico de Madrid perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Entre sus colecciones alberga las láminas de las Expediciones Científicas llevadas a cabo durante los siglos XVIII y XIX por la Corona española. El siglo de las Luces motivó el interés por el conocimiento científico de los territorios americanos y Filipinas,  de este modo los reyes patrocinaron expediciones con diversos fines más o menos centrados en el estudio natural y cultural de las diferentes regiones aunque el verdadero trasfondo solía ser político y económico. Sea como fuere, lo cierto es que  en los navíos con destino al Nuevo Mundo se embarcaron los mejores científicos y dibujantes del momento con el fin de surtir las colecciones del recién inaugurado Real Gabinete de Historia Natural (1771) y el Real Jardín Botánico (1755) por Carlos III.

La participación en estas expediciones no era sencilla muchos científicos y artistas  cayeron enfermos o murieron a causa de las duras condiciones de los viajes, muchos de ellos dieron literalmente su vida por la ciencia. América ofrecía aún un mundo por descubrir plagado de nuevas especies que podían suponer la cura de enfermedades y a través de las cuales España podía situarse a la cabeza del desarrollo científico pero, lamentablemente, no fue así. A pesar de los esfuerzos de estas personas, la gran mayoría de los dibujos realizados y especímenes recolectados para ser enviados a la metrópoli se perdieron o vendieron a otras instituciones europeas cuando no se olvidaron durante aproximadamente un siglo o dos en los almacenes de las instituciones públicas.

Hibiscus uncinellus [Hibiscus uncinellus de Candolle, Malvaceae], watercolor on paper by an unknown artist, 1787–1803, 35 × 24 cm, Torner Collection of Sessé and Mociño Biological Illustrations, HI Art accession no. 6331.1422.
Anónimo, Hibiscus uncinellus , 1787–1803, Torner Collection of Sessé and Mociño Biological Illustrations, Hunt Institute Pittburght.  Foto: http://www.huntbotanical.org/art/show.php?10=

Estos dibujos solían ser realizados en taller a partir de especies recolectadas, otras veces se tomaban apuntes rápidos in situ mediante grafito o carboncillo pero la técnica más empleada fue la acuarela por su rapidez de secado y transparencia que permitía una gran gama de colores y una delicadeza especial, a veces combinada con el gouache (témpera). El resultado eran unas láminas de gran valor científico, artístico y económico.

Entre las diversas expediciones realizadas destacan las láminas de la Expedición Botánica a Nueva Granada (virreinato que comprendía la actual Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá y norte de Brasil y de Perú) iniciada en 1763 por el médico José Celestino Mutis, tal vez el mejor botánico español con el fin de estudiar la flora de la región.  Mutis creó la Escuela de dibujo de Mariquita (Colombia) dedicada a la enseñanza del dibujo, pintura y nociones de botánica durante los 40 años que duró la expedición, dando lugar a un estilo muy particular conocido como estilo Mutis siendo un referente mundial en la ilustración científica. Las láminas de esta escuela se caracterizan por estar realizadas en gran folio (más de 40 cm de longitud) , con una gran variedad cromática de rojos y verdes, representadas  en torno a un eje central de simetría, incluyendo en ocasiones el despiece de la flor y el fruto en la parte inferior.

Anonímo,  Chinchona dissimiflora, (Quina) Expedición botánica de Nueva Granada. Foto: http://figura.art.br/images/2014/vega_patricia_13.jpg
Anónimo,  Chinchona dissimiflora, (Quina) Expedición botánica de Nueva Granada (1763-1808). Esta planta posee numerosas propiedades curativas como productora de la quinina por lo que fue ampliamente buscada y estudiada. Foto: http://figura.art.br/images/2014/vega_patricia_13.jpg

Se trataba de una representación ideal de las plantas en la que aparecen los diferentes episodios de su vida desde su nacimiento a la edad adulta, mostrando anverso y reverso de las hojas, capullos y flores adultas, frutos… Todo en un solo dibujo con un estilo barroco de tallos retorcidos y “horror vacui”.

Antonio Barrionuevo,
Antonio Barrionuevo,  Mikania guaco. (Guaco)  Témpera sobre papel. Expedición botánica de Nueva Granada. Archivo del Real Jardín Botánico. CSIC. Foto: https://artecolonial.wordpress.com/tag/mariquita/

Los dibujos eran realizados con témpera  y posteriormente se realizaba una copia en monocromo que servía de modelo para que el grabador realizase la plancha de cobre para el grabado que ilustraría las tiradas del texto, planchas que se conservan impolutas en el Real Jardín Botánico.

 

Salvador Rizo. Mutisia clematis, témpera/papel, 54 x 38 cm. Real Jardín Botánico, Madrid. (CSIC) El emblema de la Expedición fue la Mutisia Clematis, nombre que le puso Lineo a esta especie en honor a su descubridor Celestino Mutis, y en cuya ilustración adivinamos sus iniciales entrelazadas C y M.
Salvador Rizo. Mutisia clematis. Real Jardín Botánico, Madrid (CSIC). El emblema de la Expedición fue la Mutisia Clematis, nombre que le puso Linneo a esta especie en honor a su descubridor Celestino Mutis, y en cuya ilustración adivinamos sus iniciales entrelazadas C y M. Foto: https://mobile.twitter.com/tonaindia/status/609101313444618242/photo/1

 

 Lupinus nubigenus, acuarela de la Expedición Botánica. Archivo del Real Jardín Botánico, Madrid.
Anónimo, Lupinus nubigenus, Acuarela. Expedición botánica de Nueva Granada. Archivo del Real Jardín Botánico de Madrid  (CSIC) Foto: http://figura.art.br/images/2014/vega_patricia_19.jpg

Esta colección de dibujos es una de las más impresionantes y mejor conservadas del siglo XVIII y que sólo en ocasiones muy especiales el Real Jardín Botánico se atreve a mostrar al público dada su delicadeza, por ello, si os habéis quedado con ganas de más os animo a que echéis un vistazo al catalogo digital Mutis al que podéis acceder desde este enlace, y disfrutad de estas magníficas láminas que no hacen otra cosa que inmortalizar en papel la efímera belleza de las flores que renace cada primavera.

 

Teresa López Flores
Teresa es historiadora del arte y seguidora habitual de todas las ramas de la cultura independiente nacional. Ha trabajado en un sitio tan postinero como el Louvre de París y tiene una sensibilidad particular con el arte contemporáneo. Le hemos pedido que no hable de la aquiescencia kuhniana de los subterfugios freudianos del arte conceptual pictográfico. Por vuestro bien.
Me gusta El verde de los rostros de Kirchner y el de las medias de Irma la Dulce
No me gusta El doblaje de las películas europeas
Pasaría una noche en vela con Linda Nochlin
Una obra de arte en la que viviría En el Siddhartha de Herman Hesse
Bigote preferido el del Capitán Garfio

One thought on “EL TRAZO DE LAS FLORES

  1. Es un artículo muy interesante.
    Precioso por la elección de las imágenes y muy bien escrito, pues consigue que el lector conozca ese mundo tan maravilloso y disfrute con la lectura.

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