EL BOSCO, UN PIONERO PERDIDO EN EL TIEMPO

No sólo de la realidad vive el hombre. Es lo que debía cruzar la mente maravillosa de Jeroen Antooniszhen van Aeken, apodado  “el Bosco”, cuando creó algunas de las obras más impresionantes y desconcertantes de la historia de la pintura. El 9 de agosto se han cumplido 500 años de su muerte y todavía nos seguimos preguntando cómo este hombre pudo anticipar el surrealismo varios siglos y crear obras tan fascinantes, críticas y repletas de símbolos apenas saliendo de la Edad Media.

UNA VIDA DESCONOCIDA, UNA OBRA UNIVERSAL

El Bosco vivía en Flandes en plena efervescencia comercial con el intercambio de los tejidos más lujosos de Europa. En las ciudades flamencas se había ido creando una burguesía comercial rica y abierta al mundo, que había ido reclamando obras de arte para sus salones. El arte puntero de ese momento estaba en Flandes y de ahí surgieron pintores como Brueghel, van der Weyden o Patinir. En ese contexto creció El Bosco, un hombre al que sólo podemos llegar por su obra.

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No sabemos tanto como de otros autores de este hombre que vivía en la ciudad comercial de Hertogenbosch (de dónde tomó su apodo) en la plaza del Mercado. Miembro de una familia de pintores, desde joven su talento natural le hizo destacar en sus encargos para la iglesia. Se casó, no tuvo hijos, no firmaba sus obras, no fechaba sus cuadros. No conocemos más detalles de relevancia. Sin embargo sus obras destacaron desde el primer momento. La Mesa de los Pecados Capitales es todo un aviso para navegantes de lo que puede pasar si uno se aleja de la moral. Su pintura estaba llena de creencias religiosas, parece profundamente católico. Al mismo tiempo era muy crítico. No hay mejor prueba de ello que su magna obra, El Jardín de las Delicias, dónde se representa un “Infierno” tan aterrador como atractivo; o  “El tríptico del carro de Heno” en dónde representó los placeres prohibidos, ¿un alegato contra los poderosos o contra la doble moral de la iglesia? Todo está sujeto a interpretaciones.

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“El Tríptico del Carro de Heno” es una de las obras cargadas de mayor simbolismo.

Algunos historiadores del arte han relacionado su pintura, llena de fantasías espaciales, figuras híbridas, detalles surrealistas y  con la propia locura del autor o el consumo de alguna sustancia alucinógena o psicotrópica. Pero cuadros como “La extracción de la piedra de la locura”, riéndose del propio concepto de la cordura o “El prestidigitador”, sobre la cuestión de dónde está la verdad, no hacen sino confirmar una ironía sin límites con el arte y una inteligencia enorme en la ejecución.

CELEBRANDO EL CENTENARIO

Visita obligada es, si no lo habéis hecho ya, apurando los días que quedan hasta el 25 de este mes para ver la exposición que se exhibe en el Museo del Prado, la pinacoteca que reúne las mejores obras de este genial pintor. En la muestra, que ha traído un abrumador éxito de público, pueden verse las ocho obras que habitualmente tiene el museo además de un repertorio de otras piezas traídas desde distintos lugares del mundo, y una video-instalación llamada “Jardín Infinito” creada por Álvaro Perdices y Andrés Sanz, que es otro de los grandes atractivos de la exposición.

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Otras exposiciones han surgido al calor de este quinto centenario con las aproximaciones del pintor Florencio Maíllo al mundo del Bosco. En el Museo Nacional de Artes Decorativas se expone “Del Jardín del Bosco” hasta el 16 de octubre, con una importante colección de trabajos de este autor inspirados en el pintor holandés.

Además si os gusta el comic, podéis leer El tríptico de los encantados (Una pantomima bosquiana), una historia creada por  Max y editada por el Museo del Prado que en forma de narrativa interpreta la obra del  pintor flamenco. Por su parte el holandés Marcel Ruijters ha creado un comic llamado “El Bosco”, de corte más clásico, que ilustra su biografía.

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 Si sois asiduos de la danza la Compañía Marie Chouinard presentó este verano en las Naves del Español un espectáculo sobre el tríptico de “El jardín de las delicias”, que girará por distintas ciudades del mundo. Y el grupo Blick ha creado una obra llamada “Bosqo” sobre la fascinante obra y estética misteriosa de los cuadros.

No os detengáis a descubrir las maravillas de este pionero del arte.

Pedro Aguado González
Pedro es historiador, escritor y gestor cultural. Le atraen un sinfín de géneros musicales y pasa horas buceando en el proceloso mundo virtual descubriendo grupos, canciones e historias. Ha participado en webs como Cronoviajeros o QueAprendemosHoy. Colecciona instrumentos musicales, viajes extraños y enemigos imaginarios.
Me gusta Las canciones de Antonio Vega, los cuentos de Borges y las culturas antiguas
No me gusta Lo que se crea solo para vender, el hip-hop y la economía
Pasaría una noche en vela con Sabina, Alaska, Leonor Watling, Pucho, Almodóvar y Jesús Ordovás, todos a la vez encerrados en un garito.
Una obra en la que me quedaría a vivir Blade Runner de Ridley Scott
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